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La Marcha de las Mujeres

  • Dr. Manuel Basaldúa Hernández

Trump ha desatado las pasiones y las preocupaciones  en la política internacional. Las apabullantes acciones emprendidas por el empresario multimillonario desde el primer momento de su investidura como presidente de los Estados Unidos ya han surtido efecto en diversos sectores de la población mundial. Desde su campaña como candidato fue hilvanando una serie de agravios contra sectores de la sociedad. Estos agravios, reiterados y múltiples, han sido de la más baja sensibilidad y mal gusto expresados particularmente contra las mujeres. Sin esconder la menor sensibilidad ante ellas, con basta misoginia ha despertado el enojo y la reacción del sector femenino principalmente.

En el último debate con su contrincante, la demócrata Hillary Clinton, le espetó una frase  dejaba ver su forma de pensar: “que mujer más desagradable”.-dijo-  Una más fue cuando se filtró un audio  al ser entrevistado en uno de los programas de televisión, esa ocasión dijo a su anfitrión que,  cuando un hombre tiene fama, las mujeres se dejan tocar la entrepierna sin chistar absolutamente nada. Ya en el cargo de mandatario, ha incluido en su gabinete a un personaje considerado como ultraconservador antigay, desatando entre sus seguidores un odio hacia este sector homosexual y lesbico. No obstante estas posturas misóginas y grotescas Trump durante su campaña, obtuvo el 53% de la votación de las mujeres estadounidenses. Sin embargo, a nivel mundial las mujeres han tenido otra postura, como también un enorme sector de ellas en su propio país.

El pasado sábado 21 de enero, un día después de su investidura como Presidente, se organizó una multitudinaria manifestación de mujeres que protestan contra su postura, forma de pensar y la manera como se expresa de ellas. La manifestación no solo se dio al interior de su país en casi una decena de ciudades. Pero además se dio a nivel mundial con amplio respaldo de las mujeres en diferentes continentes.

“La marcha de las mujeres”  ha causado un enorme impacto a nivel mundial, de tal forma que se pudieron registrar un poco más de dos millones de manifestantes. Esta marcha se generó a partir de las redes sociales, en Facebook para ser precisos, cuando una mujer norteamericana les pregunto a sus amigas si serían tan atrevidas en acompañarla a la ciudad de Washington para manifestarse contra Trump. Pronto se viralizó la convocatoria, a tal grado que logro que miles se incluyeran para esa protesta. Intelectuales, artistas, académicas, periodistas, líderes de organizaciones sindicales, entre muchas otras caminaron hombro a hombro con mujeres ciudadanas. Incluso activistas retiradas, que salieron de su enclaustramiento y salieron a caminar y gritar junto con las jóvenes y las maduras. Desde luego que se hicieron presentes miembros de la comunidad Lesbico-gay. La demanda fue clara; que se mantengan los derechos a las minorías, y el respeto irrestricto a las mujeres.

El símbolo que ellas mostraron en las marchas  fue un gorro de color rosa, con alusiones figurativas a un gatito, llamado ese gorro como el “pussy hat”, que lo define dentro de un ingenioso eufemismo. Trump, como habíamos señalado, refirió que con las mujeres se podía hacer casi todo, incluso tocarles sus partes íntimas. En Norteamérica se le nombra como “pussy cat” a la parte genital femenina, así que las manifestantes expresaron posturas de resistencia contra esa misoginia, y expresar  la defensa de valores y derechos de las mujeres y las minorías usando las gorras rosa con orejitas de gato

Las mujeres han salido a protestar, dejando en claro que la solidaridad mundial entre ellas, así como entre las minorías, es factible, fuerte y propositiva. Además son incluyentes y capaces de enfrentar sin importar su investidura, a quien las ofende y trasgrede sus derechos,. Si la globalización se expresa en el mercado, con los beneficios desiguales y bárbaros de las trasnacionales, las mujeres han demostrado la globalización también está en la solidaridad y que está por venir una nueva globalización frente a los nacionalismos aislacionistas. El mensaje de la marcha queda claro, es por la reivindicación de la mujer y de las minorías en EEUU y el mundo. Ellas han dado el primer paso para detener a este empresario a todas luces insensible e imprudente en sus actos. La transformación de la misoginia y la violencia de las mujeres se gestarán en los propios EEUU. El periodo de gobierno del empresario será una verdadera pesadilla, pero servirá para generar acciones de recomposición del camino de este capitalismo tan agobiante que genera una desigualdad y pobreza económica critica.

@manuelbasaldua