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La otra “Canoa”

  • Dr. Manuel Basaldúa Hernández

Puebla se convierte en la metáfora de la nueva situación del país; una turba contra el gobierno, o de forma más precisa, contra el estado. La imagen de estos hechos violentos que concluyen en la muerte de jóvenes inocentes no dista del documento que nos presentó en el cine Felipe Cazals en la pasada la mitad del Siglo XX.  Si recordamos, este director nos lleva a conocer la anécdota ocurrida en el poblado de “San Miguel Canoa”. Los hechos que aborda se refieren al periplo de cinco jóvenes universitarios que pretenden alcanzar la cima del volcán “La Malinche”. Pero una tormenta despiadada los obliga a tomar un descanso y a buscar refugio. Esta localidad de San Miguel Canoa era liderada no por la autoridad civil, sino por una autoridad periférica, en este caso, un párroco manipulador.

Lo que sucede ahora no es precisamente contra los comunistas, las víctimas son los mismísimos representantes del estado: soldados del noble Ejército mexicano. Justo en el mes donde se conmemora la histórica batalla del General Zaragoza donde la patria se viste de gloria, se vive una jornada que debe recordarse con vergüenza, a tal grado que el Presidente Peña Nieto se ve forzado a referirse al caso y tomar medidas al respecto. En esta reacción del mandatario menciona el dato de la muerte de diez personas, cuatro de las cuales pertenecían al Ejército, como hemos referido anteriormente.

El contexto parece que se ha petrificado y condena a ese lugar a mantenerse en la miseria, la ignorancia y la violencia, o quizá sea solamente una víctima de la corrupción galopante de nuestro país. Cazals retrata a un México que tiene personas que desean luchar con sus propias manos contra la amenaza externa, ahora da la impresión de que claudica en su lucha y se pasa del lado de la delincuencia. Parece que se ha mantenido esa postal hasta nuestros días. Si la película se refiere al sacerdote que manipula a los pobladores, debido a que el representante de la ley ha claudicado su función, la actualidad de este siglo XXI nos dice que los pobladores se dejan conducir o manipular por ese personaje que es la violencia. En nuestro tiempo contemporáneo, no es el sacerdote que arenga contra los comunistas que quieren imponer “las banderas rojinegras y matar al sacerdote. Son los “huachicoleros” los que manipulan a la población. Turba de turbas para evadir a la justicia y al orden común.

La pobreza y la ignorancia son los ingredientes para encontrar aliados a las acciones evasoras de la justicia. El fenómeno que conocemos como “huachicol” hace referencia a robos que grupos de pobladores de esa zona lleva a cabo. Su lógica es elemental; si los del gobierno roban, porque los pobladores que tienen  la necesidad y la urgencia no lo pueden dejar de hacer? Si los integrantes de la Cámara de legisladores pueden darle fuero a un candidato lleno de sospechas, porque los la población no puede defender a sus cómplices furtivos? Lo grave es que esta imagen se está replicando en la mayor parte del país. La otra Canoa la estamos experimentando. Si el gobierno no rescata las instituciones y pone el ejemplo de combatir la corrupción, y  garantizar la paz y un proceso de honestidad las condiciones de paz y de la construcción de un estado funcional, nos encontraremos a la orilla del abismo.

@manuelbasaldua