imagotipo

Las relaciones México-Estados Unidos

  • Raúl Iturralde

 

En el libro “Vecinos distantes: un retrato de los mexicanos”, escrito en 1984 por el periodista británico Alan Riding, se establece que probablemente México y Estados Unidos sean los países con fronteras que menos se entiendan en el mundo, pues el lenguaje, las condiciones económicas, los orígenes de sus poblaciones, han producido enormes disparidades culturales, donde la historia nos ha enseñado que tanto las intromisiones como el enorme poderío económico de los Estados Unidos, han determinado una relación sumamente compleja entre ambos países.

En los últimos 50 años, gobiernos republicanos y demócratas han pasado por la Casa Blanca; la experiencia indica que independientemente de presidentes conservadores o democráticos, nuestras relaciones se caracterizan por las dificultades, el tema migratorio, el tráfico de drogas y las relaciones comerciales principalmente en materia petrolera, nos han enfrentado más de una vez. En todas las situaciones el resultado es favorable, de un modo o de otro, a los Estados Unidos.

La firma del Tratado de Libre Comercio entre los presidentes Carlos Salinas y George Bush en diciembre de 1992 y con entrada en vigor el primero de enero de 1994, es, seguramente, el ejemplo más claro de la distancia que nos separa como vecinos, ya que las diversas acciones económicas derivadas del TLC han beneficiado más a los Estados Unidos que a nuestro país; mientras que, por el lado de las relaciones diplomáticas, la fuerza del gobierno norteamericano se impone permanentemente a la hora de las decisiones últimas.

El último episodio, triste, denigrante, ocurrió con la entrevista en Los Pinos entre el Presidente Peña Nieto y el candidato republicano, Donald Trump, que se ha dedicado a humillarnos como país, que propala abiertamente la construcción de un abominable muro divisorio para impedir que los mexicanos “entren y corrompan a la sociedad estadounidense” y, por añadidura, se burla insistiendo en que nosotros pagaremos el costo económico del muro. La respuesta fue débil, poco valiente y dejó a los mexicanos sorprendidos porque en público el Presidente Peña no se atrevió a recriminar el proceder de Trump, pero después, una vez que éste personaje declaraba en Arizona que construiría el muro, Peña Nieto sólo acertó a decir que sí le había dicho en privado que México no pagaría el costo del muro.

¿A qué se debe este nivel de dependencia? Riding decía que parecía que los Estados Unidos nos percibían como una nación débil, con una amplia estabilidad política y  resulta ser solamente una pieza insignificante en el engranaje mundial. Puede ser discutible la afirmación, pero lo cierto es que las decisiones de los gobiernos mexicanos en torno a los grandes problemas (narcotráfico, petróleo, migración) regularmente se inclinan a lo que podríamos llamar una negociación desfavorable, que invariablemente se queda a medias, con el propósito de no enemistarse con los poderosos vecinos.

Sin lugar a dudas, las relaciones entre México y Estados Unidos deben ser tema prioritario dentro de la agenda ciudadana, y, de acuerdo con lo que Jorge Castañeda señala en su libro “Sorpresas te da la vida”, en México tenemos que construir un proyecto de Nación más pleno y democrático, proyecto en el cual la defensa de la soberanía esté a la par de la lucha contra la desigualdad y la corrupción.

En mi opinión las relaciones entre México y los Estados Unidos deberán ser un tema central en los próximos debates ente los aspirantes a la Presidencia del vecino país y nos permitirán formarnos un mejor criterio acerca de las verdaderas intenciones de estos personajes, cuando asuma el poder el que resulte ganador, esperamos sinceramente que nos dejen de ver cómo el vecino distante reconociendo de una vez por todas la importancia que tiene nuestro país como su socio y aliado, por lo que tendremos que poner atención en sus participaciones en los debates y ya los estaremos comentando.