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Libertad de Prensa

  • Dr. Manuel Basaldúa Hernández

El hombre con acceso al poder se enceguece. Cuando ejerce un cargo de representación de algún órgano que gobierne un grupo o una comunidad, muchas ocasiones pierde la dimensión del sentido social. Ese hombre en el poder, consiente o inconscientemente se llega a pensar por un periodo de tiempo como un “elegido de los dioses”, cuando en realidad solamente ejerce, en términos funcionales, un rol dentro del sistema de la sociedad. Después de que termine su periodo, pasará a ser nuevamente un integrante más de esa comunidad a la que pertenece y a la que administro o gobernó, y eso muchas veces se le olvida a quien se enaltece artificialmente.

Gobernadores, rectores, presidentes municipales y presidentes de la República, entre otros, ejercen el poder de forma desmedida y desproporcionada cuando no tienen un proyecto serio y trascendente. Y en ese marco de carencia del proyecto, aparece la ambición por el poder, el anhelo de perpetuarse hasta donde sea posible, la ingratitud y la soberbia.

En este contexto, la prensa de EEUU ha sufrido un desdén histórico por parte del Gobierno de la actual administración de Trump. La prensa se está enfrentando a constantes peligros en relación a la libertad que debe y puede ejercer. Ante estos hechos nuestra solidaridad y apoyo a los colegas de los medios de comunicación de USA.

¿De qué se trata este asunto? Veamos, el día viernes 19 de este mes de febrero, se realizó una conferencia de prensa del vocero de la Presidencia de EEUU, el republicano Sean Spicer, pero a la sala donde se realizaría ahí en la Casa Blanca, no se les permitió el acceso a los periodistas de The New York Times, Los Angeles Times, y a las cadenas de televisión CNN, BBC y a Politico.com, así como a BuzzFedd News. Por este hecho, tanto la Asociación de Corresponsales como AP protestaron por este hecho. La administración gubernamental de Donald Trump, y el propio presidente, han reiterado su veto e incomodidad ante estos medios. Lo que había deslizado como una amenaza ahora han concretado el veto y la prohibición a sus conferencias de gobierno. Lo que resulta inadmisible en cualquier régimen que se haga llamar democrático.

Este hecho preocupa porque aparece ahora de forma artera y puede convertirse en un modelo a seguir en otras latitudes, no sólo de gobierno, sino de cualquier área de poder. Los medios informativos, si bien en muchas ocasiones son duros en su crítica respecto a programas de acción de los gobiernos, o de conductas de líderes y gobernantes, tales medios masivos de comunicación sirven de contrapeso cuando hay abuso del poder o uso indebido de las instituciones que se manejan.

En México contamos con relativa libertad de prensa, y a lo más que se ha llegado es la emisión de consignas de los gobernantes contra los medios de comunicación; recordemos a Vicente Fox cuando era presidente de la República que señaló que no se debían leer los periódicos porque no decían la verdad. Parecía muy lejana y casi olvidada esa postura contra la prensa, pero en recientes días el gobernador de Nuevo León, el “Bronco”, dijo una frase similar a la del panista; invito a los ciudadanos de Monterrey a no leer los periódicos porque solamente traen malas noticias. Hay muchos ejemplos que citar en nuestro país, sin embargo, la más grave a nivel internacional, desde luego que es la del pasado viernes 19 de febrero, con los colegas estadounidenses.

La crítica y las opiniones, así como el reportaje de las acciones de los gobernantes, o de quien ejerce el poder, son esenciales para el adecuado desarrollo de una sociedad moderna. No tener temple para espejear desde la prensa la agenda de trabajo, o dejar que se ejerza libremente la prensa nos acerca a una época ya rebasada, llena de oscurantismo e intolerancia.

@manuelbasaldua