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Localidad y medio ambiente

  • Dr. Manuel Basaldúa Hernández

Estamos tan ocupados con los problemas de seguridad y administración urbana, que hemos descuidado otros asuntos relevantes como el calentamiento global y el inadecuado manejo de ecosistemas. Estos dos aspectos siguen mostrando indicios de las duras condiciones a las que nos enfrentaremos con más frecuencia en el futuro inmediato, y con agudeza en el futuro de mediano plazo.

Hasta el momento, no se han tomado medidas contundentes para revertir estas condiciones críticas en nuestra localidad, ni en el estado, ni en la región. Como si el calentamiento global efectivamente fuera un “invento chino” y no deberíamos preocuparnos. El calentamiento global no es solamente esa aguda y crítica ola de calor, sino las consecuencias en los demás nichos que la componen. Fuera de toda retórica y discurso político los efectos del calentamiento global han empezado a mostrar sus consecuencias: escasa lluvia en largos periodos, torrenciales aguaceros concentrados y sobre todo la afectación a la frágil capa de ozono.

Por ahora, las condiciones óptimas que goza nuestro estado hasta el momento nos permite ofrecer una ciudad con muchas oportunidades. Sin embargo, esta es una condición ficticia debido a los grandes riesgos a los que nos enfrentaremos en un futuro no muy lejano, recordemos el agudo problema del abastecimiento del agua y el abatimiento de los mantos freáticos. Por otro lado, el calentamiento global y sus radiaciones pronto dejarán de ser motivo de tratamientos aislados porque demandan una atención profunda y profesional del caso. El urbanismo en la ciudad de Querétaro se está desbordando y las autoridades no han tomado cartas en el asunto tal como debieran. Hacen muy poco al respecto, debería de crearse una Secretaría de Medio Ambiente Municipal y ser más clara la agenda de trabajo en la estatal, en coordinación con la federal.

Aunque hay un censo de los árboles existentes en el municipio con un número cercano a los doscientos veinte mil no nos indica lo suficiente cuando el uso del suelo tiene cambios sustantivos en la franja urbana. La ciudad no ha tenido la construcción de más parques arbolados para ayudar a la sustentabilidad ecológica. Esto ocasiona que se eleven las temperaturas en la ciudad y se requiera de mayor producción de energía eléctrica para los aires acondicionados, que si bien no hay un hábito del uso de estos aparatos por ahora en Querétaro, se irá incrementando su demanda de acuerdo a su modernidad.

Si de verdad se quiere ser ecológico desde el gobierno, se debe planear de manera como un sistema. El calentamiento global es un reto serio al que hay que enfrentar desde todos los puntos de la tierra, y en las administraciones locales se debe apuntalar este esfuerzo mundial. De otra forma, cuando se quiera revertir cualquier efecto ya será demasiado tarde. Debemos aprender de la experiencia peligrosa que nos ofrece la ciudad de México, de haber tenido lugares paradisiacos ahora se ha convertido en una depredadora de recursos naturales, de alta demanda de servicios y de una polución extrema.

@manuelbasaldua