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Los desafíos de Trump al FBI

  • Rodrigo Chávez Fierro

@chavezfierro

El Buró Federal de Investigaciones (FBI) es un organismo dependiente del Departamento de Justicia encargado de las pesquisas de delitos federales incluyendo asuntos de seguridad nacional como terrorismo, crimen organizado, corrupción política y delitos cibernéticos.

Fundada en 1908 y modernizado en 1937 por J. Edgar Hoover quien estuvo en el cargo por 37 años hasta su muerte en 1972; tras lo cual, el entonces presidente Richard Nixon limitó el mandato de los directores a 10 años, el FBI ha sido pieza clave en el gobierno de los Estados Unidos.

Hasta el miércoles pasado, James Comey se desempeñaba como director del FBI. Nombrado por Barack Obama en 2013, su mandato terminaba hasta 2023. Comey se convirtió apenas en el segundo director en ser despedido en más de cien años de historia de la institución. El otro caso, fue en 1993 bajo la administración Clinton, cuando William Sessions fue cesado por uso indebido de dinero público para fines privados.

Comey tenía bajo su responsabilidad dos investigaciones clave durante el proceso electoral norteamericano: a) el uso indebido del correo electrónico particular de Hillary Clinton cuando se desempeñaba como Secretaria de Estado y; b) la posible participación del gobierno ruso de Vladimir Putin en el proceso electoral presidencial apoyando a Donald Trump.

Esta segunda investigación se ha convertido en la mayor amenaza para el actual presidente. Junto al FBI, el Congreso de los Estados Unidos, mantiene abiertas dos comisiones parlamentarias investigando si integrantes del equipo de campaña del entonces candidato del partido Republicano se coordinaron con agentes del gobierno ruso para derrotar a Hillary Clinton en la elección de noviembre pasado.

Sin embargo fue la primera investigación la que oficialmente le costó el puesto a Comey. En julio de 2016, el todavía director del FBI había decido cerrar el expediente en el caso de los correos electrónicos. Cuestión que en su momento fue duramente criticado por el candidato Trump. El Departamento de Justicia, consideró que dicha acción supuso que el FBI suplantó a dicho Departamento al ordenar el cierre de la investigación.

No obstante, Comey decidió reabrir, tan sólo 11 días antes del día de la elección en Estados Unidos, el caso Clinton. Esta acción fue consideraba por los demócratas como una traición e hizo que Trump se envolviera en alabanzas para Comey. La propia Hillary Clinton ha insistido que dicha medida propició en parte su derrota en la elección.

El mismo miércoles que se dio el anuncio del despido, el FBI reconoció que Comey había proporcionado información falsa en su comparecencia ante el Senado sobre la reapertura del expediente de los correos electrónicos de Hillary; sin embargo, la causa de su despido fueron los hechos ocurridos en julio pasado.

No obstante, no pasa desapercibido que unos días antes del cese de Comey, el FBI había solicitado un notable incremento de personal y recursos para continuar investigando la probable colusión entre agentes rusos e integrantes del equipo de campaña de Trump.

La decisión del presidente de despedir al hombre encargado de investigar la posible complicidad con Rusia, despierta la pregunta si la Casa Blanca estará interfiriendo con una investigación criminal.

Cabe recordar que varios funcionarios de la administración Trump, con vínculos con Rusia han tenido que, o bien renunciar a sus puestos, o hacerse a un lado en las investigaciones. Tales son los casos de Michael Flynn y Jeff Sessions.

Flynn, tuvo que renunciar a los pocos días de ser nombrado Consejero de Seguridad Nacional por haber mentido sobre las conversaciones telefónicas que sostuvo con el embajador ruso. Por lo que ve a Sessions, se vio obligado a excusarse de las investigaciones del papel que pudo jugar Rusia en las elecciones tras darse a conocer que se reunió en dos ocasiones con el embajador de Moscú en Washington mientras era miembro del Senado.

El presidente Trump, como es habitual, utilizó su cuenta de Twitter para denostar al exdirector del FBI al señalar que “Comey perdió la confianza de casi todo el mundo en Washington” y que “No estaba haciendo un buen trabajo”. Comey se encontraba en Los Ángeles, por lo que se enteró de su despido a través de la televisión.

Los demócratas han pedido que se nombre un fiscal independiente o que se designe un comité especial que brinde seguridad en la investigación.

Mientras tanto los fantasmas de Nixon y el escándalo del Watergate recorren de nuevo Washington. Trump parece no entender que la caída de Nixon se debió más a sus intentos por cubrir sus faltas, que a las faltas mismas.

Correo electrónico: rodrigo@chavezfierro.com

Miembro del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi)