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Los malos gobernantes y sus nocivos efectos sociales

  • Raúl Iturralde

Cuando un gobernador o un presidente municipal termina su periodo y deja un saldo negativo tanto en lo que respecta a sus decisiones en materia social, como en la gestión de las finanzas públicas del estado o municipio en cuestión, todos los políticos se apresuran a deslindarse de él, incluidos los de su propio partido.

Tal cual está sucediendo con el fiscal de Nayarit, de quien varios se ostentaban como amigos de ese prohombre, merecedor de reconocimientos por su compromiso contra el crimen y las injusticias. Una vez que fue detenido en Estados Unidos por nexos con el narcotráfico, todo mundo se deslinda, incluido su jefe, el gobernador (por increíble que parezca) aduciendo que él fue el principal engañado por la doble vida de su fiscal general.

Desde luego no es la intención señalar a un partido en lo particular ya que desafortunadamente abundan los ejemplos de pésimas gestiones, quiebras financieras, desvíos de recursos, fraudes, narcofiscales y otras linduras de políticos y funcionarios de todos los partidos políticos que hay en nuestro país.

¿Qué hacer para tratar de mejorar la actuación de nuestra clase política? Considero que es una pregunta muy difícil de responder, desde luego no basta con tener leyes que prevengan y sancionen estas conductas, es indispensable garantizar su aplicación en forma general y oportuna, desgraciadamente la impunidad es fiel compañera de tales conductas.

La clase política está obligada a generar respuestas a estas interrogantes. Los partidos políticos deben responsabilizarse por la postulación de sus candidatos y de sus funcionarios que no reúnen los mínimos requisitos de capacidad, responsabilidad y honorabilidad; tienen que establecer procesos rigurosos de selección de candidatos y establecer un seguimiento puntual a lo largo de las administraciones.

Por la parte del electorado, es evidente que debe ser más acucioso para otorgar su voto y privilegiar la trayectoria, resultados y rendición de cuentas que tengan los candidatos en sus funciones previas. La ciudadanía debe tener mayor participación y fomentar la cultura de la denuncia para tratar de evitar que las elecciones se compren a través de invertir grandes cantidades de dinero del cual no queda completamente clara su procedencia y legalidad, convendría observar cuidadosamente el proceso electoral en el Estado de México.

Igualmente es deseable que sigan creciendo las candidaturas independientes, porque pueden contribuir a enriquecer la oferta política y sumar ciudadanos con mejores prácticas para la administración pública.

En mi opinión los partidos políticos continuarán perdiendo credibilidad y confianza del electorado porque no dan muestras de estar comprendiendo las señales de agotamiento del sistema, lo que necesariamente tendrá que encontrar nuevos cauces para dar respuesta a las exigencias y aspiraciones de la ciudadanía, ojalá no sea a un alto costo para el país.