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Los números del empleo en los Estados Unidos

  • Raúl Iturralde

A siete meses de la administración Trump, el discurso conservador, belicista y proteccionista encuentra en las estadísticas laborales, dadas a conocer la semana pasada por el Departamento del Tesoro, una válvula de escape para tratar de mejorar su situación en el complicado escenario de la política norteamericana.

Uno de las críticas que Trump dirigió a su antecesor Obama, fue el hecho de que no defendía el empleo de los ciudadanos y permitía que los extranjeros, especialmente los mexicanos, se apropiaran de las fuentes de trabajo, tanto por la vía de los inmigrantes como mediante la preferencia de las empresas a invertir en México por los bajos costos laborales.

Como todo dato estadístico, las cifras de empleo en EU para el mes de julio, pueden leerse bajo la metáfora del vaso medio lleno o medio vacío.

Por el lado del vaso medio lleno, la administración Trump anunció el “éxito” de sus medidas proteccionistas y amenazadoras contra inversionistas y trabajadores latinos y puso de relieve los siguientes datos: 209 mil empleos nuevos, disminución de la tasa de desempleo al 4.3%, la más baja en 16 años, incremento de los salarios por hora (2.5%). Junto a estas cifras se manejan expectativas más ambiciosas, se espera que la Reserva Federal disminuya la pesada carga que de los bonos del Tesoro y que el Producto Interno Bruto crezca por encima de las expectativas de inicios de año.

Por el lado del vaso medio vacío habría que analizar la información de la siguiente manera. La consultora Brooking Institution señala que el promedio de empleos generados en los últimos siete años fue de 2.4 millones por año, la tendencia para este año es de 2.2 millones, 200 mil empleos menos; en julio de 2016, con Obama de presidente, los empleos creados fueron de 291 mil, significa que este año muestra una tendencia decreciente de empleos.

Si a ello agregamos otras cifras no resaltadas por la administración Trump, pero que están en el informe del Departamento del Trabajo, veremos que el “éxito” de su política es muy relativo. El número total de desocupados se mantuvo en 7 millones, la subocupación alcanza a 5.3 millones de personas, la tasa de participación laboral sigue igual (62.9%). Además, según expertos, si se considera dentro de la tasa de desempleo a la población que quiere trabajar pero que ya se ha dado por vencida al no encontrar empleo y quienes trabajan medio tiempo, el porcentaje pasa de 4.3% a 8.6%, el doble de la estimación oficial.

De los 209 mil empleos, destacan los del sector servicios, 53 mil en hoteles y restaurantes, 49 mil en empresas que prestan servicios profesionales y 30 mil en atención médica ambulatoria; en el extremo, el sector industrial no tuvo mucho movimiento, incluso la construcción y la minería están estancadas. La tasa de desempleo del trabajador latino subió tres décimas, se colocó en el 5.1%.

En mi opinión, Trump sigue utilizando la estridencia, el golpe, mediático y el endurecimiento de las medidas proteccionistas, para asegurar el control político y como intento por mejorar su deteriorada imagen. Las amenazas iniciales de subir impuestos, boicotear actividades empresariales y cambiar regulaciones que no le favorecen, se encaminaban a demostrar que la agresiva lógica de imposición era la única vía del nuevo engrandecimiento económico y político de los Estados Unidos. No cabe el triunfalismo de las cifras, las cosas en Estados Unidos no caminan de acuerdo a los deseos imperiales de la actual administración.