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Los riesgos geopolíticos de la península coreana

  • Rodrigo Chávez Fierro

@chavezfierro

La situación en la península coreana ha sido compleja desde la invasión japonesa de 1910 a 1945. Finalizada la II Guerra Mundial y con la derrota de Japón; tanto Estados Unidos como la entonces Unión Soviética ocuparon la península dividiéndola en dos zonas: los soviéticos al norte y los norteamericanos al sur teniendo como referencia el paralelo 38°.

El triunfo de la revolución comunista en China el primero de octubre de 1949 modificó el equilibro geoestratégico en Asia. Washington se mostró decidido a evitar la expansión del comunismo en el conteniente asiático. No obstante, el 25 de junio de 1950 la tropas de Kim il Sung apoyadas por los soviéticos cruzaron el paralelo 38 hacia el sur.

Tras varios meses de enfrentamientos con triunfos para ambos bandos; se decidió en julio de 1953 firmar un armisticio que ha mantenido separadas a las dos Coreas desde entonces. Kim il Sung gobernó Corea del Norte de 1948 a 1994 transfiriendo el poder a su hijo Kim Jong il quien lo ostentó hasta el 2011. Desde entonces su hijo, Kim Jong-un ha gobernado el país definido como una monarquía comunista, mientras que en el sur la democracia se fue consolidando con el paso del tiempo, no sin sus complejidades.

Junto a las dos Coreas; China, Japón, Estados Unidos y Rusia son los principales actores en la región cada uno con su propia agenda de intereses. La situación comenzó agravarse cuando Corea del Norte realizó su primera detonación nuclear en 2006. Los ensayos nucleares se repitieron en 2009, 2013, enero de 2016 y septiembre de 2016 siendo este último el más potente realizado por el país.

Cabe destacar el papel de Pekín en la ecuación norcoreana. China busca mantener el statu quo bajo una coexistencia pacífica toda vez que un colapso del régimen norcoreano se podría traducir en la colocación de los 28,000 soldados estadounidenses situados en bases en Corea del Sur en la frontera oriental china. Además, una unificación de la península podría consolidarse en favor de Seúl y generar una ola de refugiados hacia China.

No obstante, el desarrollo nuclear de Pyongyang choca con la estrategia de Pekín de una sociedad internacional desnuclearizada. Por tal motivo, China se ha abstenido al interior del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas cuando se fijan sanciones en contra de Corea del Norte.

Por su parte, Estados Unidos evitó en su momento que Kim il Sung unificara la península bajo su dirección. Washington ha utilizado su influencia en el ámbito internacional para imponer sanciones a Corea del Norte, sobre todo después de sus ensayos nucleares. Pyongyang ve a Estados Unidos como el gran enemigo a vencer y por tal motivo no duda en amenazarle con acciones militares sobre todo en fechas significativas para el régimen norcoreano.

Bajo la administración de Barack Obama se impuso la llamada “paciencia estratégica” esperando que las dificultades económicas obligaran a gobierno norcoreano a negociar, cuestión que parece no haber dado los resultados esperados.

A pesar de no contar con datos oficiales, se estima que Corea del Norte tiene en su arsenal entre 9 y 12 armas nucleares, así como material para fabricar nuevas. Lo anterior pone nerviosos a todos los actores internacionales ante la perspectiva de una proliferación de armamento nuclear en la región bajo un efecto dominó que llevase a Japón y Corea del Sur a desarrollar sus propios programas nucleares como forma de contrarrestar las ambiciones norcoreanas.

Si bien es cierto, la Guerra de Corea terminó en 1953, la tregua es muy frágil en el paralelo 38°. Corea del Norte considera su arsenal nuclear como el seguro para la supervivencia del régimen. De ahí su constante preocupación por armarse. Kim Jong-un impulsará con mayor vehemencia su programa nuclear entre más amenazado se sienta desde el exterior.

Correo electrónico: rodrigo@chavezfierro.com

Miembro del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi)