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Manchester: reflexiones tras la barbarie

  • Rodrigo Chávez Fierro

@chavezfierro

Aquellos que por gusto estudiamos los temas internacionales, quisiéramos que los titulares de la agenda global versaran sobre cooperación internacional, combate al cambio climático o erradicación de enfermedades. No obstante, el yihadismo vuelve a poner al terror como eje central de la discusión y el análisis.

Lamentablemente tenemos que padecer una vez más la muerte de decenas de personas, en esta ocasión muchos jóvenes por el tipo de evento que fue atacado; así como de víctimas directas e indirectas que ha dejado esta muestra de odio.

Si bien es cierto, un 70% de las muertes por terrorismo en Occidente ha sido a manos de los llamados lobos solitarios, toda parece indicar que lo ocurrido en la Arena de Manchester fue orquestado por una red criminal de terrorismo. El Estado Islámico se ha atribuido la autoría del ataque.

Como es habitual en estos temas, seguimos las ideas de Mauricio Meschoulam (@maurimm) quien nos recuerda que en el Reino Unido viven cerca de 2,700,000 musulmanes, de los cuales unos 800 se sabe han viajado a Irak y Siria a pelear con ISIS o a recibir entrenamiento para con posterioridad regresar a su país de origen y esperar el momento oportuno para cometer un acto de terror.

Reino Unido atraviesa el mayor ataque terrorista desde 2005, cuando Al Qaeda a través de una serie de explosiones en camiones y el metro londinense cobró la vida de 56 personas dejando más de 700 heridos. Tan sólo el último ataque se registró el pasado mes de marzo cuando una persona arrolló mortalmente a seis personas en el puente de Westminster.

La identidad del atacante en Manchester fue revelada como Salman Ahedi de 22 años, nacido en la misma ciudad que atacó; hijo de refugiados libios que venían huyendo de la dictadura del coronel Muammar Gaddafi.

Por los explosivos usados en el atentado, la policía británica ha considerado que el atacante tuvo ayuda en la elaboración de la bomba. Ahedi se encontraba bajo el radar de los servicios de inteligencia británicos por haber viajado unos meses antes a Libia y presuntamente a Siria. Las investigaciones se centran ahora en detener a los colaboradores del ataque, el cual sin duda contó con una elevada planificación.

El Estado Islámico ha pedido a sus seguidores que realicen ataques en lugares cerrados con grandes concentraciones de personas para poder causar mayor daño y gran efecto mediático. Manchester registra 9% de población como musulmana, nivel superior al 4.4% que mantiene el Reino Unido.

ISIS se encuentra en una fase de declive y es en esa etapa en que sus atentados se han incrementado. El Estado Islámico ha perdido cerca del 40% del territorio que controlaba gracias a los bombardeos de la coalición internacional.

El terrorismo es un fenómeno en crecimiento que ha aumentado hasta seis veces en Occidente. Sin embargo, únicamente el 2% de las muertes por ataques terroristas se registran en países miembros de la OCDE.

Que el atentado deliberadamente fuera dirigido contra adolescentes sin duda causa mayor dolor. Como bien lo indicó la primera ministra británica Theresa May, el terrorista eligió el lugar y la hora propicios para causar el mayor daño posible.

El atentado vuelve a cuestionar el fracaso en las políticas de integración de los países europeos, donde muchas comunidades de ciudadanos musulmanes viven en condiciones precarias y colonias de alta pobreza en las grandes ciudades afectados por el desempleo y la desigualdad. Esta segregación económica hace que se arraigue con mayor fuerza la radicalización.

En los últimos 24 meses, el terrorismo fundamentalista islámico ha golpeado junto a Francia y Reino Unido a Alemania, Bélgica, Suecia y Países Bajos con una gran variedad de formas, demostrando que puede ser tan peligroso un comando armado como el que atacó el Bataclán como un lobo solitario dispuesto a morir en un atentado suicida.

Correo electrónico: rodrigo@chavezfierro.com

Miembro del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi)