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Medio ambiente contaminado

  • Dr. Manuel Basaldúa Hernández

El deterioro físico y material de nuestro globo terráqueo es el reflejo de lo que le sucede al espíritu comunitario y a la memoria colectiva de nuestras generaciones.

El mundo nunca había estado tan frágil y amenazado como en estas primeras épocas del Siglo XXI. Es necesario que ajustemos nuestra capacidad de asombro y la forma de intervenir en la sociedad para paliar estos problemas. Porque la erosión de la tierra crece a pasos agigantados y la tragedia ambiental se ve inminente ante nuestra indiferencia. Por eso es importante advertir que si bien, el medio ambiente se encuentra con niveles de alerta en cuestiones de contaminación, la política social se encuentra en las mismas condiciones precarias, sino es que rebasa a aquella del medio físico.

Veamos rápidamente qué ocurre al respecto: Por poner un caso entre muchos, nos enteramos  que los niveles de contaminación de los ríos en cualquier parte del mundo son muy altos, sean divinos o profanos, los ríos como en Ganges, los de la selva amazónica o de la parte mesoamericana sirven como tiraderos de desechos tóxicos, basureros urbanos y transportadores de aguas residuales que no sólo afectan a su entorno inmediato, sino que trastocan a las aguas de los mares. No reparamos en la crítica situación que tenemos de retención, almacenamiento y obtención de agua dulce, ya que estamos dilapidando ese recurso justo en una etapa de alta demanda por las enormes concentraciones y expansiones urbanas.

Por otro lado, pero en el mismo tenor, el aniquilamiento de la fauna silvestre y la explosión demográfica de otro tipo de animales en las megametrópolis aumentan el desequilibrio ambiental. Debido a la modificación de regiones naturales se ha destruido el hábitat de las especies que ayudan a mantener el equilibrio natural poniendo en riesgo la cadena alimenticia de los animales, incluyendo el hombre. Un ejemplo lamentable de lo que sucede son las abejas que están siendo amenazadas por los químicos, fertilizantes y pesticidas usados para el incremento de especies de vegetales que respondan a la demanda de consumo de las grandes ciudades. La desaparición o trastocamientos naturales de especies vitales  en el mar, como la sardina, que por su desmedido consumo humano, los demás animales marinos están sufriendo las consecuencias de hambruna y desajuste en la cadena alimenticia. Un caso más es la merma creciente de la población de mariposas Monarca en el norte de América debido a la falta de alimento de esta frágil especie. Así, vemos que las amenazas similares a las abejas, con erosión de zonas donde crece la planta que las alimenta, o la tala inmoderada de sus bosques donde se refugian y reproducen las mariposas tenemos daños irreversibles. En contraparte, el crecimiento de mascotas en las ciudades es inexorable, sin que tenga un beneficio directo en el medio ambiente o en el equilibrio de la cadena alimenticia. Se invierte mucho en especies parasitarias que distraen recursos y afectan a los ecosistemas.

En este mismo sentido, el medio ambiente político sigue esta tendencia de  deterioro y depredación. Le correspondería a cada uno de ustedes, o a nosotros en conjunto hacer una breve evaluación de nuestra situación ambiental y evaluar la toxicidad social que generamos o en donde nos movemos. A nivel mundial, se experimenta cierta tensión por la victoria de Donald Trump en la presidencia de Estados Unidos. El pesimismo se ha apoderado no sólo de los diplomáticos dedicados a las relaciones exteriores, sino a los estrategas militares encargados de la paz mundial, de los mercados globales, y a los observadores de los derechos humanos, sino que ahora hasta los psiquiatras han entrado a la mesa de discusión sobre las deplorables condiciones mentales del responsable de la Casa Blanca. Sobra decir que el señor Trump cree firmemente que el cambio climático es un invento de los chinos para fastidiar a los Estados Unidos, por lo tanto ni apoyará ni le interesa incluir en su agenda los problemas de contaminación ni asuntos relacionados con el cambio climático, siendo ellos un país industrializado que más depreda vastas zonas del mundo.

A niveles regionales, la situación no es tan diferente. En casi todos los puntos del orbe, los jefes de estado gozan de impopularidad como los dirigentes locales municipales o delegacionales, por sus políticas poco sustentables y ecológicas. Aunque con azoro vemos que llegan con cierta facilidad a los puestos de dirección. No obstante esa impopularidad por sus programas de gobierno contrarios al bien común, o al bienestar de sus gobernados se mantiene en el poder. Las masas son víctimas de los efectos de la hipnosis política que ejercen sobre importantes segmentos de la población los líderes populistas o nacionalistas  que no les importa erosionar el medio ambiente político contemporáneo.

Por todo ello, nos debe importar hacer una evaluación de nuestros microclimas políticos, y poner en práctica esa capacidad de asombro para revertir la afectación a la que estamos siendo sometidos para detener esta catástrofe ambiental y política a la que hemos caído.

@manuelbasaldua