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Miseria Sindical

  • Dr. Manuel Basaldúa Hernández

El SUPAUAQ ha entrado en una fase irreversible de desaparición como organismo de auténtica  defensa del trabajador académico. Se ha convertido no sólo en un aparato de simulación sindical, sino en un ente instrumental meramente político  de intereses localistas. En suma,  ha dejado de ser una fraternidad de académicos que durante muchos años mostraron en Querétaro fortaleza ideológica en el campo de la defensa de sus derechos laborales, y que marchaba brazo a brazo con los genuinos sindicatos de los trabajadores obreros y trabajadores de las factorías queretanas y otras importantes organizaciones laborales.

Ha dejado a un lado la unidad que los caracterizaba como uno de los baluartes sindicales para convertirse en una caricatura de lo que llegó a ser apenas unas décadas antes, abandonando sus principios y las bases de los profesores que entregaron parte de su vida en la docencia universitaria y en la conformación de su organismo colectivo para la defensa de sus derechos.

Los recientes hechos para renovar al Comité ejecutivo han sido y siguen siendo una rebatinga vergonzosa en el campo de las leyes y hasta con expresiones porriles, mientras la urgente defensa de los derechos de sus integrantes se encuentra a la deriva y en riesgo de afectar la ya de por si condición lastimosa de su contrato colectivo. El secreto a voces que se expresa en los corrillos es porque tiene que ver más con la sucesión de la rectoría que en la defensa de sus afiliados. Todos estos aspectos han echado a la borda la unidad sindical.

Para no ser tan crípticos en nuestra visión habría que dar una sucinta mirada a los antecedentes de estas formas de representación y observar que no ha sido sencilla la existencia de un sindicato académico. En 1980, Gilberto Guevara Niebla escribió en la Revista nexos un inquietante artículo titulado “quién le teme al sindicalismo universitario? Este brevísimo ensayo explica que cuando se incrementa la matrícula de estudiantes en la Máxima Casa de Estudios de la nación, se rompe la idea de la “comunidad universitaria”  en los años finales de la década de 1960 y principios de la década de 1970.  En consecuencia empezó generarse la contratación masiva de egresados para ser docentes en su propia institución, convirtiéndose ese docente contratado en un profesional universitario sujeto a salarios como cualquier otro empleado. Por lo tanto la Universidad aparecía como el gran patrón que realizaba esas contrataciones masivas para atender sus dependencias.

Agrega nuestro autor referido “El sindicalismo universitario fue la respuesta a una necesidad histórica resultado de las contradicciones que atraviesa la universidad contemporánea. La aparición de sindicatos ha constituido una fuente de desequilibrios y nuevas contradicciones en el seno de la universidad.”  Arguye Guevara Niebla que la existencia del sindicato universitario contradecía la estructura política no sólo de la universidad como patrón, sino como representante de poderes facticos.  Por lo tanto, señala directo “Fuera de todo eufemismo, la Universidad constituye un centro de poder fraccionado”. Su  tesis es que “el sindicalismo universitario mexicano, en la  medida en que constituye una expresión democrática e independiente en un modelo social altamente corporativizado, amenaza la estructura de poder de la universidad y arrastra consigo una crisis en el control de los gremios profesionales sobre escuelas y facultades.”

Lo que sucede dentro de la UAQ, es una contradicción inédita, porque los que se han abrogado la representación de la izquierda queretana son los que están socavando la estructura del histórico sindicato, pero ya en conjunto quienes persiguen la dirección de esa organización han mostrado que quieren obtener el control no para los seguir el espíritu de la defensa laboral de los docentes contratados, sino para tener ventaja en la sucesión de la rectoría y su control a modo de la Universidad local, obviando las amenazas externas y la frágil condición de la universidad pública.

En estos tiempos de globalización, donde la práctica cínica del outsourcing, el pago de honorarios que deslinda a los patrones de todos derechos laborales ha dejado al desamparo a los empleados y a los trabajadores. Donde los sindicatos han empezado a desaparecer siendo inútiles para sus fines creados, el SUPAUAQ se ha dejado arrastrar por esta vertiente de miseria sindical a la que han llegado estas organizaciones.

Concluyo con las frases finales del ensayo citado de Gilberto Guevara: “La universidad es, por definición, una institución nacional al servicio de la nación y no debe ser una institución “al servicio” del interés particular de una fracción social por ilustrada que esta sea.” El sindicalismo universitario, cualquiera que sea su composición social, podría y debería reivindicar en la universidad el interés de la nación frente a la voluntad de aquellos que defienden en ella su interés privado.” Parece que en la UAQ se han olvidado de ello.

@manuelbasaldua