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Mutación de la ideología clásica

  • Dr. Manuel Basaldúa Hernández

El mundo es redondo, de tal forma que si te inclinas demasiado por la izquierda terminaras en la derecha, en tanto que si te inclinas por la derecha terminaras por situarte en la izquierda. Este parafraseo es sobre una idea de Eco que asi la plateaba en el Siglo XX. Ahora la referencia a la existencia de una tendencia de la ideología requiere de otros parámetros y desde luego, de otros referentes. Sin embargo, la necesidad de una etiqueta para tener una visión del mundo y de nuestra actuación política sigue siendo esencial.

Pero, ¿sirve de algo todavía la ideología en este Siglo XXI? Desde el surgimiento de la revolución industrial y la aparición del capitalismo, la forma liberal de pensar y de aplicar la economía fortaleció la tendencia de la derecha, sobre todo en la clase social con amplio dominio económico.  En tanto que, dentro del mundo de la izquierda se asentó como una forma de orientación en la resistencia obrera, campesina y de los intelectuales. La izquierda también ilumino muchos años después el camino de la academia y los centros culturales. Con  los años se fue diluyendo la idea de la esperanza  de un sueño que consistía en la destrucción del capitalismo. Cosa que aún no sucede por cierto, porque este sistema económico esta tan campante.

Apenas se estaba concretando la agenda de la discusión a finales del Siglo XX sobre la idea del estado-nación, cuando la globalización  salió a escena. La aldea global que se fraguo a la luz de una avasalladora introducción de las redes sociales y su concomitante tecnología, vió un rápido avance y una generosa aceptación entre millones de personas que hicieron a un lado la disución sobre una postura ideológica. Más pronto que tarde se adoptó un estado de confort en el reino de la individualidad, sin que la etiqueta de neoliberalismo fuera necesaria. El cambio climático, el multiculturalismo y la expansión de las nuevas minorías también pasaron desapercibidas, es más, ni siquiera tomadas como fortalezas o empoderamiento de nuevas clases sociales, debido a que fueron rezagadas de las discusiones virtuales. El humano se envileció, podría decir que se embelesó pero no fue así, más bien se dejó arrastrar por la vorágine de la inmediatez de esas redes sociales. La acción era teclear, no transformar el mundo en forma sustentable, era más importante hablar de ecología y de sustentabilidad que ejercerla. Lo mismo pasó con la ideología clásica, fue más importante señalar a otros por sus comportamientos que poner en práctica muchos de los pensamientos que circulan en los mensajes de texto en las redes sociales.

En suma, la globalización ayudó a la desaparición de la efectividad y peso de una postura de izquierda o de derecha. Se dio paso abierto a un individualismo virtual, y también desapareció del mapa la ideología formal tal como muchos la conocieron y se orientaron en el Siglo XX.

Porque es necesario  hablar de esta ideología? Porque está sucediendo una mutación de la ideología clásica a una diluida por una casi virtual que lleva a un pragmatismo utilitario.  Esta se está concretando en los discursos y las propuestas espontaneas y volátiles de líderes políticos con aspiraciones a los mandos de gobierno. Estas posturas populistas están construidas con posturas de derecha y algunas cosas salpicadas de izquierda sin mucha sustancia. En sus discursos pretenden interesar a las personas que han visto cómo sus anteriores gobernantes han fallado en los intentos por instaurar un estado de bienestar.

Ya vimos el ascenso de Trump en los Estados Unidos de Norteamérica, y ahora se tiene el temor de que Marine Le Pen pueda ganar las elecciones presidenciales en Francia. Muchos ahí ya vieron la quiebra política de los gobiernos socialistas, y eso mismo está ocurriendo en otros países de la Unión Europea. Los obreros, los campesinos y los mineros anteriormente socialistas, son promotores no convencidos de Le Pen. Pero lo hacen porque se han decepcionado de los gobiernos de izquierda. El nacionalismo y el populismo han resurgido en esta extraña mezcla de ideas y de política pragmática.

La volatilidad de las ideas, y la falta de amplias y profundas discusiones en las tertulias frente a frente entre las personas han dado lugar a la liviandad de las ideas políticas donde no se distingue una clara visión de la postura política y una ideología clásica. Las encuestas y las orientaciones electorales son tan manipulables como las respuestas inmediatas e inciertas de las que se manejan en las redes sociales.  Necesitamos que emerjan nuevas formas de acción y una regeneración de la ideología crítica y responsable socialmente.

@manuelbasaldua