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No sólo se elige presidente en noviembre

  • Rodrigo Chávez Fierro

La elección presidencial en Estados Unidos ha dado cuenta del poco conocimiento que tiene una parte importante de la sociedad estadounidense sobre el valor económico que representa la relación de México con su país, cuestión que ha contribuido a que el discurso aislacionista de Donald Trump siga cobrando fuerza.

Sin embargo, hay que recordar que no solamente está en juego la presidencia de los Estados Unidos en el proceso electoral de noviembre próximo; también lo está el control por el Senado norteamericano, donde los demócratas buscarán recuperan la mayoría que perdieron en 2014.

Hace dos años, los demócratas perdieron por primera vez durante la administración Obama el control de ambas cámaras y para ellos resulta importante tener control del Senado ante la mayoría que probablemente mantendrán los republicanos en la Cámara de Representantes.

El 8 de noviembre, junto a la elección entre Hillary y Trump, se pondrán a votación treinta y cuatro de los cien escaños que conforma el Senado, así como la totalidad de los 435 lugares de la Cámara Baja. Los integrantes de la Cámara de Representantes son electos cada dos años, en tanto que los senadores duran en su encargo seis años, pero cada dos se renueva un tercio de la Cámara Alta. Los integrantes de ambas cámaras tienen derecho a relección indefinida de sus cargos.

Actualmente, el Partido Republicano mantiene 54 escaños en el Senado, por 44 de los demócratas, más dos independientes. En la Cámara Baja, los republicanos mantienen la mayor ventaja desde 1928. En la Cámara de Representantes, los republicanos tienen 246 escaños frente a los 188 de los demócratas, los cuales deberán de ganar más de 30 escaños de los que actualmente tienen para hacerse con la mayoría.

Durante las elecciones presidenciales los demócratas históricamente han obtenidos buenos resultados, en tanto en las elecciones intermedias, los republicanos obtuvieron mejor desempeño.

De acuerdo con diversos analistas, si los demócratas no aprovechan el contexto de la elección presidencial para recuperar el control del Senado, deberán esperar por lo menos hasta el 2020, ya que los comicios de 2018 serían en entidades donde los republicanos históricamente tienen mayor preferencia electoral.

De los 34 puestos del Senado que habrán de disputarse en noviembre, 24 pertenecen al Partido Republicano y 10 al Partido Demócrata. Destaca que el senador por Florida Marco Rubio no buscará su relección. En el Senado norteamericano está pendiente la ratificación de Merrick Garland como nuevo ministro de la Suprema Corte de Justicia, cuestión que los republicanos han venido bloqueando para que sea electo después del proceso electoral. La nueva conformación del Senado podría agilizar este trámite. No obstante, los republicanos han sido enfáticos en no confirmar a Garland como sustituto del fallecido Antonin Scalia, para que sea el nuevo presidente quien escoja a su sucesor.

Junto a la renovación de la Cámara de Representantes, de un tercio del Senado y del nuevo inquilino de la Casa Blanca; doce gubernaturas estarán en disputa (8 en manos del Partido Demócrata y 4 del Partido Republicano), 1.210 de los 1.972 escaños de los senados estatales y 4.710 de los 5.411 asientos de las cámaras bajas estatales.

El 19 de octubre se celebrará el tercer y último debate presidencial previo a las elecciones del 8 de noviembre, para que el siguiente presidente de los Estados Unidos tome posesión el 20 de enero de 2017.

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