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Pasión por tu Bienestar – ¿Bajar de peso para ser feliz?

  • Veva Palacios

¿Cuántos no vivimos deseando perder esos kilitos que tenemos de más para entonces si poder ser felices? ¿Para entonces si podernos sentir seguros de lo fregones que somos? ¿Cuántas veces tu peso ha sido obstáculo para pedir algo o ponerte cierta prenda? ¿Para animarte a hablarle a esa persona y expresar lo que piensas o sientes?

Creemos que nuestro derecho a ser feliz depende casi de tener una apariencia aceptada socialmente o de la establecida como adecuada según nuestros propios estándares. Y no mentiré. Confieso que, seguramente como seguramente te pasa a ti, en las épocas donde he tenido mis kilos de más sin duda me resulta mucho más complicado tener confianza en mí misma, o sentirme suficiente cosa para animarme a hacer ciertas cosas. Sin embargo, repetir la realidad de que la verdadera riqueza no reside en esto, es aligerar el peso que le damos al tema, es comenzar a aceptarte como eres y entonces si permitirte iniciar el cambio partiendo desde el amor a tu propio cuerpo tal cual es hoy, desde la aceptación de tu realidad tal cual es, sea cual sea; y no desde el rechazo o la exigencia.

¿Qué tal si a partir de hoy te perdonas? ¿Te tratas con el cariño y la ternura que tratarías al más querido y respetado de tus seres? ¿Si trabajas la autocompasión y buscas el cambio por amor a ti mismo?

Somos como un  móvil complejo y por lo mismo, cuando movemos una sola pieza todo el móvil, todo se mueve y se ajusta. Inicia con este cambio que te dará paz mental, que te permitirá quitar de tu mente todo lo que te abruma y presiona.

Sin duda los cambios muchas veces son necesarios y lo importante es reconocerlo, darse cuenta y hacer algo al respecto si el punto actual no nos satisface, pero siempre partiendo desde el amor hacia uno mismo. Sentirte más cómodo en tu propio pellejo claro que te ayudará a fluir mucho mejor.

Analiza con qué herramientas ya cuentas hoy y ponlas en marcha. Establece nuevas metas tan sencillas que pase lo que pase puedas cumplir, así podrás recuperar la confianza en ti mismo al demostrarte que eres capaz de hacerlo. Velas haciendo más extensas conforme te vayas teniendo la capacidad de hacerlas crecer. Muévete sin pausa, pero sin prisa.

Si crees necesitar apoyo no dudes en buscarlo: quizás un amigo con quien realizar ejercicio, un calendario para ir a hacer la compra, una organización de agenda para programar mejor tus comidas, un nutriólogo que te acompañe en el proceso, que se yo… Pero sobre todas las cosas ten consciente que: “Ya estás completo, ya eres perfecto, ya eres un milagro viviente”, tienes el derecho y ya puedes ser feliz.