imagotipo

Pasión por tu Bienestar – ¿Cómo identificar un trastorno alimentario?

  • Veva Palacios

“Sentir los dolores del cuerpo, para no sentir los del alma”. Confieso que la primera vez que escuché esta frase se me pusieron los pelos de punta. Fuerte, caladora y totalmente cierta. ¿Cuántas veces nuestro cuerpo no enferma de esto o cualquier otra cosa por algo pendiente de expresar, por un dolor profundo, por un tema sin tratar, por una pérdida irreparable, por una experiencia hiriente o por cualquier cosa con la que nos cuesta ponernos en contacto?

Solíamos pensar que los trastornos alimentarios se debían casi únicamente al deseo de tener una imagen física distinta a la que se tiene, de lucir delgadas y esbeltas o con un cuerpo fit, o donde con tan de conseguir un peso o una talla la persona es capas de llegar a cualquier extremo. Hoy sabemos que va mucho más allá de ello y que, sin duda, es la señal de daños o dolores mucho más profundos que están pendientes de reparar.

Afortunadamente en la actualidad ya contamos con un diagnóstico más precoz de los trastornos alimentarios, sin embargo muchos pudieran pasar desapercibidos. Recordemos que existen diferentes tipos de trastornos, como la anorexia, la bulimia y el trastorno por atracón, entre otros, que de entrada pudieran parecer no tener mucho en común; sin embargo, los extremos y anormalidades resultan ser los indicadores de una alimentación no adecuada que desenlaza en riesgos para la salud. Por ello te comparto algunos indicadores que pudieran indicar que algo no anda bien y aunque el tener alguno de ellos no es síntoma suficiente para hacer un diagnóstico como tal, si nos valen como factores de riesgo:

  1. Decir que ya ha comido o inventar cualquier pretexto para evitar hacerlo, propiciando ayunos prolongados.

  2. Hacer cortes demasiado pequeños del alimento y jugar con la comida.

  3. Excesivo interés en las calorías que aportan los alimentos.

  4. Excesivo interés por la imagen física y miedo intenso de engordar.

  5. Ejercicio compulsivo.

  6. En mujeres la ausencia de menstruaciones o menstruaciones muy irregulares.

  7. Ir al baño inmediatamente después de haber consumido alimentos, donde por lo general suelen provocar el vómito.

  8. Uso de laxantes o medicamentos y productos para pérdida de peso.

  9. Cambios de humor.

  10. Síntomas depresivos.

  11. Trastornos de la imagen.

  12. Exceso de control en la elección, preparación y porciones de los alimentos.

Recordemos que si un trastorno alimentario se diagnostica a tiempo, el tratamiento puede ser mucho más corto y los problemas reversibles, de lo contrario podrían traer consecuencias irreparables para la salud. El tratamiento multidisciplinario en personas con trastorno alimentario no resulta solo favorecedor, sino indispensable para que el manejo y control del paciente tenga impacto positivo a largo plazo. Si sanas tu alma puedes sanar tu cuerpo.