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Pasión por tu Bienestar – Cuando el alimento tiene amor, sana

  • Veva Palacios

Esta semana, al estar pensando de qué tema escribir, confieso que me puse a hacer un largo recorrido de temas relacionados con la nutrición por diferentes libros e internet. Reconozco se me dificultó un poco la decisión porque siempre se termina hablando de lo mismo, cosa que hasta a mi me cansa: que si las calorías, las porciones, los gramos, que si el detox, perder peso en un abrir y cerrar de ojos maravillosamente o simplemente de lo importante de mantener un peso saludable. Temas que durante toda nuestra vida hemos escuchado al derecho y al revés.

Por ello hoy quisiera hablar de una cara a la que pocas veces prestamos atención y, sin embargo, es de gran valor. Confieso que la primera vez que escuché hablar de los alimentos con amor involucrado, me llamó mucho la atención por ser algo totalmente ajeno a lo que solía estudiar por venir de una educación en su mayoría científica. Sin embargo, mientras más me empecé a adentrar en alimentación conciente, descubrí la riqueza de estas ideas.

Lo que nos hacen reflexionar aquí es pensar qué alimento tendrá msi un cereal que fue cosechadechado e plantea aquuiuna educaci y al revás nutrición, tanto física como emocional, de acuerdo al amor involucrado. La comparación es de una tortilla que fue hecha por una máquina con una harina procesada indistrialmente (donde su contacto fue con máquinas y electricidad) versus el de una tortilla hecha a mano (donde su contacto fue con el humano desde el momento de ser cortado, seleccionado, molido, amasado y puesto en el comal).

¿Te suena a locura o te hace click? ¿Crees un poco en esto o te consideras totalmente apático al respecto? Pues aunque no lo crean, el hecho de haber sido un alimento con mayor contacto humano, con mayor tacto, con mayor amor, hace que el alimento se vuelva más favorable para el cuerpo en todo sentido.

Finalmente, como hemos venido escuchando, somos energía y por lo tanto nos comportamos y reaccionamos según con el tipo de energía con el que nos ponemos en contacto. ¿Crees que esa tortilla hecha por una máquina va a vibrar igual en tu cuerpo que una que fue amasada con amor? Pues por cursi que te suene, te aseguro que su efecto podría ser muy diferente.

Evidentemente hoy en día resulta complicado poder tener acceso a este tipo de alimentos tan directamente traídos de la naturaleza, pero cada que te sea posible te invito a optar por consumir huevos de productores locales (en lugar de los de comerciantes que venden a gran escala), a consumir frutas y verduras de tu comunidad (en lugar de las improtadas, empaquetadas y transgénicas que muchas veces contienen ceras, empaques sintéticos y otras sustancias para conservarse) y optar por comer alimentos de origen animal de granjas pequeñas y no de empresas grandes (que usan muchas hormonas o químicos para poder abastecer a masas, en lugar de dejar al animal crecer naturalmente).

Vive como estos cambios hacen que, además de consumir alimentos más limpios que te llenan más de energía, nutren más y tienen menos tóxicos para la salud; ayudan además a aminorar síntomas como dolores de cabeza, gases, cansancio y muchos más, además de prevenir enfermedades. Y por otro lado, sin duda, el cuerpo los siente diferentes al estar tan llenos de energía de todas las manos con las que tuvieron contacto para poder llegar a tu plato. Nútrete de alimentos con más amor y vive más saludable.