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Pasión por tu Bienestar – Haz propios tus cambios y reconoce tus logros

  • Veva Palacios

¿Te ha pasado que intentas llevar a cabo un nuevo estilo de vida y lo sientes totalmente complicado o difícil de llevar a cabo? Seguramente si y con toda razón: solemos querer cambiar radicalmente de la noche a la mañana y en todo nuestro estilo de vida sin evaluar ni siquiera si en realidad es algo viable y si pudiéramos adaptarlo como parte de nuestra vida diaria. ¿Te has siquiera cuestionado si el cambio a realizar te convence? ¿te compensa?  Empezando por este punto, para poder mantener un cambio en el tiempo has de adoptar este hábito y hacerlo propio, sentir que te pertenece, que es tuyo.

Si escuchaste que comer en ayunas una clara de huevo cruda porque es buenísima para tal cosa espero, en verdad, te lo cuestiones primero que nada y, por otro lado, evalúes si, por lo que representa para ti, vale la pena intentarlo. Si no lo hace, mejor opta por rechazar la oferta porque no es algo que podrás mantener a largo plazo (por bueno que sea) por lo ajeno que es a tu persona.

Por el contrario, si comienzas a hacer cambios paulatinos y te propones cosas realistas, podrás irte adaptando en el proceso, irte percatando de las mejoras e ir sintiendo que son parte de ti y que en realidad ganas mucho más que el esfuerzo que implica apegarte a dicho hábito.

Me encanta este ejemplo pero siempre cuento que me encanta que lleguen los pacientes al consultorio reportando el clásico: “ahora si me porte fataaal” o  “ahora si me porte no mal, lo que le sigue…”. Y cuando les pregunto porqué y me contestan: “ es que el sábado me comí 3 tacos y una probada de pastel” y les pregunto que antes cuántos comía y que si pedía postre y escucho su respuesta puedo gozar el escuchar: “ como diez tacos y si, siempre pedía una rebanada de pastel para mi”. Ahí es cuando hemos de cambiar el enfoque y considerar cuestionarte: “entonces ¿en realidad crees que te portaste fatal?, porque a mi me parece que de diez que acostumbrabas, a tres que consumiste, es un gran avance. Y haber probado el pastel en lugar de comerte una porción entera me parece fenomenal forma de iniciar, digamos que es un buen porcentaje de avances ¿no te parece?”. Y por supuesto que su cara es afirmando que, efectivamente, la mejora ha sido considerable.

No seas tan cruel contigo. Si lo que buscas es perder peso, no te propongas comer a diario pechuga y lechuga. Comienza por pequeños hábitos que te ayuden a mejorar tu estilo de vida como evitar ayunar, hacer pequeñas colaciones, iniciar por caminar ligeramente al menos unos 20 minutos dos días de la semana (no tienes que empezar haciéndolo diario), consumir al menos 2 vasos de agua entre una toma de alimentos y otra, etc. Cosas sencillas, prácticas, posibles.

Permítete incorporarlas poco a poco para que las vayas pudiendo adaptar y, si con alguna no te sientes cómodo, postponlo e inicia por otra cosa que te sea más accesible. Esto te ayudará a recuperar la confianza en ti mismo, a que te sientas más cómodo y a que puedas hacer que los cambios que realices de ahora en adelante puedan durar por más tiempo. Hazlos propios, reconoce tus mejoras y consigue que los beneficios que has conseguido vivan por siempre.