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Pasión por tu Bienestar – Mamá en la alimentación

  • Veva Palacios

Acaba de pasar este día de las madres, por lo que quisiera aprovechar este espacio para felicitarlas y recordarles lo importantes que son en todas y cada una de sus familias en el aspecto nutricional y emocional.

Desde el momento en que una madre se embaraza, su alimentación influye tanto en el estado de salud del bebé que está por nacer, como incluso muchas veces en sus preferencias alimentarias. Al nacer, la calidad y la adecuada alimentación de la madre interfiere en los anticuerpos del bebé, en su adecuado crecimiento y desarrollo y en crear con el bebé un vínculo afectivo. De este vínculo viene la seguridad del bebé, es de donde adquiere confianza que finalmente repercute incluso en su estado emocional.

Conforme el bebé crece y se va incorporando en la alimentación familiar, las ofertas y estilo de alimentación de casa, donde generalmente la madre es quien toma las riendas, suele interferir en una medida muy importante en las elecciones presentes y futuras del niño. Esto es, se acostumbra a ver ciertas porciones como normales, cierto tipo de alimentos como habituales y los hábitos tanto de horarios como de distribución de los alimentos vienen de casa. Si la madre está acostumbrada a mandar de lunch un jugo comercial y un pan dulce o unas papitas, seguramente el niño se acostumbrará y tenderá a hacerlo incluso teniendo la alternativa de elegir cosas diferentes; mientras el niño al que se le acostumbra a beber agua natural, comer un poco de fruta y consumir algo completo con proteína, carbohidratos y grasas sanas (como por ejemplo: unas cuantas uvas, rollitos de jamón, tostaditas horneadas y una bolsita con semillas) tenderá a comer de manera más equilibrada incluso cuando la madre no se hace cargo. Tampoco seamos duros, si de repente se tiene antojo de algo diferente, adelante, son niños. Una porción moderada de forma ocasional de algo menos nutritivo puede ser aceptable, siempre y cuando se haga con conciencia y sabiendo que es algo no adecuado de hacer con regularidad.

La madre suele ser quien se encarga, ya si no de preparar, de proveer alimento en casa, por lo que a la hora de la comida el involucrar verduras a diario, cocinar con poca grasa y respetar los horarios, pueden hacer que poco a poco se fortalezcan estos hábitos.

Que la vida las colme de bendiciones y no olviden la gran responsabilidad que como mamás tienen en los hábitos de sus hijos. Que la alimentación sea un momento de unión y convivencia en sus familias y no uno de roces, discusiones y quejas. En sus manos está la relación que sus hijos crean con el alimento.

Mamás, compartan con sus hijos la magia que supone confiar en uno mismo, en saber que uno tiene la capacidad de hacer buenas elecciones y con ello, tener resultados positivos en todos los ámbitos de sus vidas.