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Pasión por tu Bienestar – México necesita conciencia alimentaria

  • Veva Palacios

El problema no es únicamente qué, cuándo, cuánto, dónde y cómo comemos, sino hacer que el cuerpo, mente y espíritu se enteren del hecho de que lo estás haciendo.

En realidad existen un sinfín de factores determinantes que nos llevan a la elección de alimentos. Pensaríamos que una de los principales determinantes para alimentarnos son los factores biológicos, dentro de los que encontramos el hambre, el apetito y el sentido del gusto.  Sin embargo, existen muchos otros que también nos rigen nuestras preferencias como los económicos (donde influye el precio y la accesibilidad), sociales (que abarcan las tradiciones culturales, familiares y de convivencia donde muchas veces los eventos y festejos giran en torno al alimento), físicos (que consideran la disponibilidad de alimentos, la capacidad de las personas para prepararlos, el clima, etc.) y psicológicos (donde se incluyen las creencias, estado de ánimo, las emociones, sentimientos y el estrés, entre otros); teniendo en varias ocasiones mayor peso que los biológicos.

Como puedes ver, la elección de alimentos en realidad es un tema complejo por la cantidad de factores que la afectan, pero creo firmemente que sea cual sea la causa de cierta elección a la hora de comer, el factor clave para poder ir mejorando nuestras elecciones y sanando nuestra relación con el alimento es, sin duda, alimentarnos con conciencia.

¿Cuántas veces no llevas el alimento a la boca casi por inercia, porque ya es hora, porque estás angustiada o porque nada más no consigues sentirte saciado a pesar de ingerir grandes cantidades de comida? Seguramente si cada vez que llevas un alimento a la boca te percataras de que lo estás haciendo, de identificar qué es eso que estás degustando, qué impacto tiene en tu cuerpo y en tu salud, en tu estado de ánimo, en cómo te sientes… en cómo se ve, cómo huele, cómo se siente al paladearlo, cómo se escucha y cómo sabe al pasarlo por tu boca, seguramente esta conciencia te permitiría ser más selectivo a la hora de elegir la calidad y cantidad de alimento a elegir y sobretodo identificar si lo que estás comiendo es porque realmente te hace falta al cuerpo por falta de energía o si se está consumiendo no por falta de voluntad, sino falta de conciencia de estarlo haciendo.

Esta es una de las principales causas por las cuales en México la obesidad incrementa desmesuradamente. Pues no solo es el hecho de la calidad de alimentos a los que se tiene mucho acceso y que son ricos en grasas y azúcares, sino que no se tiene conciencia al momento de alimentarse.

Así que la próxima vez que vayas a una reunión o que simplemente vayas a comer algo has el ejercicio. Intenta medir tus porciones, consumir el mínimo necesario para estar bien y no caer en excesos, intenta hacer a tu cuerpo enterarse de lo que estás recibiendo y del impacto que la calidad de ese  alimento está teniendo en tu cuerpo. Apóyate de esto para tomar decisiones más inteligentes a la hora de comer y hacerlo nutriendo y fomentando la salud de tu cuerpo, mente y espíritu. Mexicano, necesitas comer con conciencia.