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Pasión por tu Bienestar – ¿Se vale tener un día o comida libre?

  • Veva Palacios

Llegó el momento de responder una de las preguntas del millón… ¿si me porto bien toda la semana y sigo la “dieta”, puedo tener un día libre? Creo que aquí, como en muchas situaciones, la respuesta suele estar en ti y en saber medir lo que en tu caso se requiere para conseguir mantener el orden. Hay quienes prefieren seguir la línea mientras llegan a su objetivo, pero también quienes se sienten más cómodos y sienten más natural el ocasionalmente darse un gustito que es más que permitido si se hace con conciencia.

Si eres de las personas que entra en un plan de alimentación y solía consumir a diario refresco, cenar hamburguesa o tacos pudieras elegir, quizás no un día libre (pues a veces este día con cantidades desmesuradas de platillos llenos de grasas y azúcares, podrían revertir los beneficios de los buenos hábitos de toda la semana, que tampoco es la idea), pero quizás elegir 1 comida de las que antes solías hacer, en las cantidades que lo hacías y elegirla para el día que más la disfrutes. Puede ayudarte a no sentir que es algo que está prohibido o que estás en privación de lo que disfrutas, sino que estás fomentando, a medida de lo posible, mejorar tus hábitos. De esta forma se vuelve una mejora de hábitos realista y que se puede mantener a lo largo del tiempo.

Sin embargo, también hay que ser conscientes que a veces ese permiso o comida debe entrar dentro de ciertos lineamientos si los cuidados que estás llevando a cabo son por alguna enfermedad o riesgo de salud, lo que muchas veces suelo ejemplificar con una analogía para que quede más claro: supongamos que tengo un niño con una infección pulmonar muy fuerte y con calenturas de 40*C, pero le encantan los helados ¿te plantearías darle un día la opción de comer helados y paletas congeladas que son su fascinación? Quisiera pensar que no lo considerarías. Explicarías que en lo que se recupera su estado de salud lo ideal es mantener ciertos cuidados para poder volver al orden y ya entonces por supuesto que se puede considerar la opción sin problema ¿cierto? Pues con esa misma objetividad la persona más indicada para saber si el permiso que quieres darte es recomendable o no eres tú. Para ello te sugiero siempre evaluar ¿cuál es tu objetivo principal?, ¿qué tanto deseas eso que quieres comer?, ¿afectaría a tu salud o es algo que incluso podría darte paz mental y satisfacción?, ¿te vendría bien emocionalmente consumirlo?, en caso de elegir si hacerlo ¿qué día vas a destinarle?, ¿en qué horario crees que te venga mejor?, ¿en qué cantidad?

Recuerda siempre que el consumir tus alimentos con atención plena podrá ayudar a que quizás con menos cantidad te sientas satisfecho, por lo que es importante comerlo con conciencia y utilizando todos tus sentidos al hacerlo. La regla es sencilla: consume la menor cantidad necesaria para saciar tu antojo y recuerda que todo es cuestión de equilibrio. Así que date tu gustito y no te sientas mal por ello, únicamente intenta en seguida compensar realizando un poco más de actividad física y retomando el orden en tu alimentación (no el lunes como solemos decir jaja) sino desde la siguiente comida. Considero que lo primordial debe ser siempre buscar tu equilibrio y armonía en tus decisiones y hábitos, logrando así fomentar tu salud tanto física, como emocional.