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Pasión por tu Bienestar – Tips para comer en un buffet

  • Veva Palacios

Hace días tuve la oportunidad de convivir con un amigo con el que no pude contenerme en decirle que tenía muchas áreas de oportunidad acerca de cómo nutrirse de una mejor manera. En realidad lleva ya un proceso de pérdida de unos cuarenta kilogramos. Sin embargo, considero que había muchos factores evidentes que me resultan fundamentales corregir para seguir acercándose a un peso más saludable.

En primer lugar percibí como el alimento era, sin duda, un síntoma de algo emocional que seguramente trae por ahí poco trabajado o no canalizado. No tengo ni la menor idea de a qué se pueda deber, si a ansiedad, estrés, falta de conciencia, compulsión, esconder algún sentimiento de tristeza o dolor o cualquiera que pudiera ser, o simplemente a un hábito que ha estado reforzando toda la vida porque así lo aprendió de pequeño por alguna razón.

Lo que me tocó ver desde la hora de servirse alimentos en el buffet, es que no hizo una selección de lo que más le llamaba la atención, sino que iba sirviendo sin control de todo cuanto veía e incluso iba picando de su mismo plato pensando q nadie lo veía, o no sé si por sentir que realmente estaba desquitando el servicio o era eso realmente disfrutar de los manjares de la vida o si simplemente era la forma de poder llevar el plato un poco menos lleno a la mesa por vergüenza a que yo viera el tamaño de sus porciones.

Sin embargo, sentí que no podía quedarme callada de lo incómodo que me resultó verlo comer con ese impulso tan fuerte que manifestaba y le dije que si me permitía hacerle algunas observaciones en el mejor de los planes, a lo que el accedió y le dije que teníamos que comenzar con lo práctico.

Para empezar le sugerí que cuando fuera a algún buffet primero recorriera todo lo que se ofrecía, porque suele pasar que se antoja todo y al final tienes un plato a tope que casi te obliga a probar todo lo que serviste, si no es que entre bocado y bocado lo terminas todo. Además esto ayuda a realmente elegir lo que más se antoja. Recomendé tomar porciones pequeñas y ya si algo gustaba mucho se podía considerar repetir en cantidad moderada, pero únicamente su opción top.

Otra sugerencia fue que se sentara derecho, esto con la intención de que el cubierto con el alimento llegara a su boca con un poco de más tiempo. Además, el alimento pasa más fácil al tracto digestivo y permite también tener más tiempo en masticar bien el alimento en lo que llega el siguiente bocado.

Por otro lado identifiqué cómo el brazo con el que tomaba el tenedor no paraba de hacer una especie de movimiento en rueda (que iba del plato a la boca sin parar), pues apenas empezaba a masticar el bocado ya estaba tomando el siguiente con el cubierto. Así que le sugerí tomar una pausa dejando el cubierto en el plato entre bocado y bocado.

Evita empanizados, capeados y alimentos muy grasosos. De por si la mayoría de sus alimentos suelen tener mucha grasa, así que de menos evita estos y si alcanzas a percibir exceso de grasa, intenta eliminarla con una servilleta.

En su plato pude identificar que estaba en su mayoría repleto de alimentos altos en grasas, azúcares simples y harinas. Por lo que sugerí intentar hacer el hábito de que al menos la mitad de su plato contuviera verduras. De esta forma puedes hacer una reducción del aporte calórico total, además de dar saciedad, mejorar la digestión y ayudar a controlar mejor la glucosa, triglicéridos y colesterol; pues la fibra ayuda a todas estas funciones y compensa un poco los excesos.

Otro detalle que me sorprendió muchísimo fue la voracidad en que comía. Le tuve que decir “tranquilo, que en verdad nadie se llevará tu plato ni tomará tu alimento”, aunque quizá suene un poco exagerado lo sentí como si un niño muerto de hambre hubiera visto el alimento después de días sin comer. Por lo que le sugerí dar mordidas más pequeñas y llevar bocados más pequeños a la boca hasta para permitirse disfrutarlo más con todos y cada uno de sus sentidos.

Además de esto noté cómo en todas y cada una de sus comidas consumía bebidas azucaradas, por lo que sugerí evitarlas, pues es una forma muy deslucida de estar ganando peso, principalmente en forma de grasa abdominal; aumentando así el riesgo a sus órganos vitales y por lo mismo a su salud. Opta mejor por beber agua natural o algún té helado sin azúcar para evitar así echarle aún más dulces a la piñata.

Si eres de los que no puede resistirse a la hora de los postres no te preocupes! Pero opta por elegir tu opción más atractiva o quizás servirte de 2, recordando que con probarlos podemos eliminar el deseo de consumirlo y que no necesitamos terminarlos por completo.

Seguramente hacer todo puede resultarte complicado, pero intenta ir adaptando poco a poco estos hábitos e incrementa tu conciencia a la hora de alimentarte, verás cómo en automático mejoran tus elecciones y como resultado tu salud.