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Peso, TLCAN y S&P

  • Rodrigo Chávez Fierro

@chavezfierro

El regreso del tipo de cambio a niveles de 17.50 pesos por dólar después de haber rozado niveles de 22 pesos se debe a una variedad de factores que se han venido desarrollando en los últimos meses. De forma similar cuando una sucesión de elementos se mezclaron en 2016 para aumentar las apuestas en contra de la moneda nacional; en el primer semestre del año dichos componentes se fueron modificando.

Para empezar tenemos que hacer mención a la debilidad mostrada por el dólar estadounidense en su comportamiento frente a la canasta de divisas con las que se habitúa compararle que alcanza ya niveles mínimos en casi un año.

La depreciación del billete verde está motivada por la percepción que existe sobre la complicación que podrá tener la administración del presidente Trump para sacar adelante su reforma fiscal cuando ha tenido problemas para alcanzar la reforma al sistema de salud conocido como Obamacare a pesar de contar con mayoría republicana en ambas Cámaras.

Por otro lado, los datos económicos más recientes publicados en Estados Unidos dan cimiento a las perspectivas que la Reserva Federal tendrá calma respecto al momento de subir sus tasas de interés. Esto conlleva un movimiento de capitales hacia mercados emergentes como el mexicano.

La debilidad de la moneda estadunidense origina también una apreciación en las materias primas particularmente del petróleo. El oro negro que venía batallando desde inicios de año, ha logrado rebasar la barrera psicológica de los 50 dólares por barril, cuestión que da soporte al peso mexicano.

Por lo que ve al Banco de México y los movimientos de alzas en sus respectivas tasas de referencia ha favorecido la apreciación del peso. A lo cual se tiene que sumar el buen ánimo de los inversores tras el proceso electoral sobre todo del Estado de México con la derrota de Morena de cara a la elección presidencial de 2018.

En la semana se dio a conocer la revisión de la calificación soberana de México por parte de Standard & Poor’s, la cual pasó de negativa a estable por considerar que las autoridades reaccionaron rápido ante la depreciación que sufrió la moneda nacional y al buen funcionamiento de la economía mexicana. El propio secretario de Hacienda, José Antonio Meade reiteró que esta mejora en la perspectiva refleja un voto de confianza en los fundamentos macroeconómicos del país y al buen desempeño de la economía.

Aunado a esto encontramos la expectativa positiva que se tiene respecto a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte que vendrá a apuntalar la economía del país y cuyo comunicado dado a conocer por Estados Unidos con sus intenciones de cara a las negociaciones fueron bien recibidas por el mercado.

No obstante, este es el punto más delicado de los ya mencionados. Cualquier fracaso en la negociación podría traer de vuelta los nerviosismos que se originaron tras la victoria de Donald Trump en noviembre del año pasado.

Como menciona Antonio Segura, el TLCAN abarca una serie de cuestiones tales como el comercio de servicios (incluyendo transportes, servicios financieros y telecomunicaciones), la protección de la propiedad intelectual, las compras públicas o la política de competencia (aunque reducida a una incipiente coordinación), pero limita la circulación de personas a los profesionistas y personas de negocios.

Las negociaciones sobre el llamado TLCAN 2.0 iniciarán el próximo 16 de agosto y se espera poder tener concluido en su mayoría previo a la elección presidencial en nuestro país. Los tiempos apremian para las tres partes en un tratado que tendrá incidencia directa en el crecimiento económico de Querétaro.

Correo electrónico: rodrigo@chavezfierro.com

www.chavezfierro.com

Miembro del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi)