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Prolegómenos sobre educación

  • Dr. Manuel Basaldúa Hernández

La peor noticia que recibimos en estos últimos días del año es sobre el tema de la educación; la nueva es que estamos reprobados en las áreas sustantivas del conocimiento, a saber: matemáticas, lectura y ciencias. En términos de medición por parte de la OCDE, mediante la prueba PISA obtuvimos un despreciable puntaje de 416 puntos de 492. Estos puntos se obtuvieron en una encuesta aplicada en un universo muy acotado, y su resultado nos pone en evidencia, por lo que quedamos ubicados dentro del “ranking” en los últimos lugares.

El Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes consideró la eficiencia del sistema educativo en México con cifras que lo ubican con cercanos a Brasil, Perú y la República Dominicana. Solamente superándolos con poco margen, sin que se pueda uno sentirse de orgulloso de esos lugares.

Repasemos nuevamente, reprobados en matemáticas, lectura y ciencias. ¿Por qué estas áreas nos representan serias dificultades? ¿Cómo podemos resolverlas? ¿Qué implicaciones tienen estas áreas con la vida cotidiana y las áreas productivas? ¿Tienen impacto en nuestra calidad de vida?

El primer escenario que nos encontramos en el campo de la educación es la terrible desigualdad. Es decir, en la República Mexicana tenemos una brecha muy grande entre los que tienen recursos económicos y los que no los tienen. Un factor más es que la educación oficial se sigue rigiendo con una homogeneización perversa para los estudiantes de todo el país como si este no tuviera diferenciaciones físicas. Esa igualdad en los programas ha sido designada por la burocracia oficial de política educativa, y no por consejos regionales que orienten los saberes locales y regionales para la mejor comprensión del entorno y su riqueza de su entorno natural y social. Sin embargo, para encontrar datos optimistas hay que considerar las cifras del gobierno. La burocracia oficial educativa se ha enfocado en obtener datos de la supuesta productividad de su planta docente en el nivel básico e intermedio con cuentas alegres, pero con grandes errores en la aplicación de sus programas. En el nivel superior la cosa no es tan distinta, porque se encuentran los mismos errores de aplicación de los programas homogéneos para todas las diversas y distintas áreas del país, cuando vemos las grandes diferencias entre los jóvenes que se encuentran en las montañas, los litorales, las sierras, los bosques, las áreas o enclaves industriales, las urbes cosmopolitas o intermedias, en fin, una gama que representa una riqueza invaluable en saberes y oportunidades de explotación de los recursos naturales y sociales. La preparación en las matemáticas sigue fallando y la población estudiantil no puede superar ese dique. Las matemáticas siguen siendo las víctimas de los programas educativos, cuando aquellas deberían ser parte del eje principal del lenguaje estudiantil.

La lectura es la siguiente dificultad que se presenta en la población que desde los 15 años hasta los primeros grados de la educación universitaria contiene deficiencias. Y es que los encargados de las políticas educativas son muy rígidos y pecan de formalismos de tal forma que los estudiantes se ven obligados a cumplir con lecturas casi obligadas, en vez de cultivarse libremente a través de la lectura. El analfabetismo galopante sigue su curso y la baja calificación en la lectura que arroja PISA es el resultado de ese desdén por la vida cotidiana y el contexto cultural de los estudiantes. Además de encontrar la subutilización de las redes sociales y las fuentes digitales, la falta de orientación y adecuada explotación de esos llamados “gadgets” que deberían estar bien incorporados al sistema educativo. El libro Vaquero fue sustituido por los teléfonos celulares o cualquier aparato de pantalla y no hay lectura de contenido. Observamos a la mayoría de los jóvenes en estado casi hipnótico, que es la mayoría del tiempo, pegado a sus teléfonos celulares texteando, basándose únicamente en la comunicación fáctica. Esa lectura en las redes no tiene ninguna trascendencia. Esa lectura que hacen no permite que eleve su espíritu, un espíritu gastado inútilmente sin ninguna articulación con el ámbito escolar o de investigación.

No ha habido hasta el momento una adecuada articulación de esos aparatos con enlace virtual al ámbito educativo. Y por si no fuera suficiente, la entrega de esos recursos virtuales, tales como ipads, y computadoras, además de ser básicas y simples cercanas a su caducidad, son utilizados con fines políticos sin restricción e inspección adecuada.

Por último, el otro campo en el que obtuvimos un nivel de tratamiento es el tema de las ciencias en donde también salimos con pésimas notas, es el caso más peliagudo, porque la base de la epistemología es abandonada desde la universidad hasta el jardín de niños, y se sigue manejando el cliché de que el método científico es formal y elitista. Cuando en realidad, este campo en otros países ha sido articulado adecuadamente para comprender tanto la idea como su aplicación no sólo en la vida productiva, sino en la vida cotidiana. De tal forma que cuando se use en el sector productivo, se vea con suficiente naturalidad.

El escándalo en el campo de la educación y sus bajos índices en México se seguirán dando a medida en que no se plantee una verdadera revolución educativa. Mientras se sigan manejando intereses económicos y políticos en el campo de la educación, nos encontraremos una vez más con los bajos índices en muchas áreas estratégicas.

La educación no se limita al tiempo en que los estudiantes están en la escuela o en la universidad, ni tampoco realizando esas ingentes tareas que los tienen esclavizados todas sus tardes; la educación es todo un sistema de conocimiento social, de saberes locales y su aplicación diaria a la cotidianidad, con la finalidad de mejorar la vida.

@manuelbasaldua