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Proteccionismo vs libre mercado

  • Rodrigo Chávez Fierro

@chavezfierro

Esa fue la batalla que se libró en la pasada reunión del G-20 celebrada en Hamburgo, Alemania. La cumbre dejó importantes encuentros bilaterales como el de Donald Trump con Vladimir Putin y el del primero con Enrique Peña Nieto. Al final, como se esperaba, no se alcanzaron importantes acuerdos aunque sí dejó claro la división que comienza a generarse entre los países europeos y Estados Unidos sobre todo en el tema referente al cambio climático.

La propia Ángela Merkel fue tajante al afirmar unas horas antes del inicio de la sesión que se equivocaba quien tristemente podía creer que los problemas del mundo se podían resolver con aislacionismo y proteccionismo.

La cumbre de las veinte economías más importantes del mundo terminó con una declaración común “rebajada” respecto de la pretensión liberalizadora del G-20 que ha venido impulsando desde su creación en 2008 como respuesta a la grave crisis económica de aquellos años.

Al final, los Jefes de Estado y de Gobierno aceptaron ciertas prácticas proteccionistas para lograr la continuidad de Estados Unidos en el foro. En la declaración final, los líderes del grupo reconocieron que los beneficios del comercio internacional y la inversión no se han repartido de manera amplia, enfatizando que los salarios justos y decentes son componentes claves en las cadenas de producción mundial.

Si bien en el documento final de la cumbre se hizo un llamado contra el proteccionismo siguiendo con la postura de ediciones anteriores; también se reconoció los instrumentos legítimos de defensa comercial en un guiño hacia Trump que pretende adoptar represalias en contra de países que considera realizan prácticas comerciales desleales.

Trump por su parte, vio frustrados sus deseos de desmantelar el Acuerdo de París sobre cambio climático del que su país ya se ha retirado. Los 19 líderes restantes reafirmaron que el Pacto es irreversible.

A pesar de sus insuficiencias, el G-20 se ha posicionado como una cumbre de gran utilidad. Como hemos mencionado, representan al 85% del PIB mundial; el 75% del comercio global y a dos terceras partes de la población del orbe. El grupo, es ese punto intermedio entre el elitista G-7 que únicamente sentaba a las economías más desarrolladas de Occidente y el Consejo Económico y Social y otras organizaciones de Naciones Unidas donde la participación de los 193 miembros le resta operatividad. Así, el G-20 ha ido marcando los pasos de la gobernanza mundial.

Y es que cabe recordar que solo a través del multilateralismo, aunque cuente con diversos detractores, es la única vía de ordenar el complejo entramado de relaciones internacionales que integran aspectos económicos –comercio internacional, inversión extranjera-, y políticos –terrorismo, migración, cambio climático-.

La problemática actual viene porque si bien las reglas y acuerdos para una incipiente gobernanza mundial comienzan a ser compartidos; el inquilino de la Casa Blanca parece no entenderlos.

El magnate neoyorkino no podrá poner fin a la globalización, ya que el resto de los países tiene un interés genuino en preservarla. Europa lo tiene claro. Para ello ratificó su acuerdo de libre comercio con Canadá y firmó un importante acuerdo de libre comercio con Japón. Con Trump, sin Trump, o a pesar de Trump, el multilateralismo seguirá vigente.

Correo electrónico: rodrigo@chavezfierro.com

Miembro del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi)