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Pueblos sin mucha magia

  • Dr. Manuel Basaldúa Hernández

La diversificación de las fuentes de ingresos que busca el Gobierno mexicano para hacer frente a su financiamiento, alternativas a la producción petrolera y manufacturera,  ha encontrado una ampliación en la oferta turística apostándole a varios centros urbanos y rurales. A los actores de esta estrategia se les ha llamado “Pueblos Mágicos”.

Querétaro fue sede de la 3ra. Feria Nacional de “Pueblos Mágicos”, la semana pasada, y por ello hay que comentar sucintamente las experiencias que resultaron de tal evento, dada la relevancia que tiene para nuestro país, y desde luego para nuestro Estado y la existencia de  sus centros autorizados.

Los queretanos, oriundos y por adopción,  tienen una respuesta sociológica a los eventos de cualquier especie y tipo: hacerse presentes en ingentes cantidades y atiborrar cuanto evento se programe o tenga una inauguración en ciernes. La Feria Nacional “Pueblos  Mágicos” no fue la excepción. Pero observamos lo siguiente: las personas duraron poco tiempo dentro del recinto en donde se llevó a cabo dicha Feria que fue  el Querétaro Centro de Congresos. Acudió con sus familias durante gran parte del día y salía en su mayoría sin productos ofertados en esa exposición, muchos de estos consumidores locales hizo una comparación con el evento organizado anualmente en esta ciudad, llamado “Festival de  Comunidades Extranjeras”, la artista principal que cerró la Feria, sin bien goza de popularidad no tenía nada que ver con la relación del evento. Y hasta ahí le paramos en términos generales.   Digamos que fue una Feria de Pueblos sin mucha magia porque las expectativas fueron rebasadas  dado que esos asistentes se retiraban con cierta desilusión al no cumplir con sus expectativas.

¿Qué  fue lo que lo que falló en esta Feria? Fueron varios aspectos, pero solamente me remitiré a algunos. El lugar resultó con espacio insuficiente para dar respuesta a los miles de asistentes; los accesos se saturaron rápidamente y esta situación duró mucho tiempo, la curaduría de la exhibición fue inapropiada; la conformación de los exhibidores tenía información muy elemental e incompleta, las fotografías de gran formato tenían un contenido espectacular de los lugares ofertados pero sin más datos que el nombre,  además el personal que la atendía se percibía lejana a los “turistas”, los mismos asistentes no permitían una observación de los “stands”. No había previamente información de lo que se iba a encontrar el visitante; el centro de información se limitaba a entregar un díptico con datos básicos, al igual que su link digital. El área de gastronomía se encontraba desvinculada de los puntos de exhibición de esos pueblos mágicos, además de que se hicieron en grandes segmentos de alimentos perdiéndose la oportunidad de una degustación adecuada y particular. La participación de los grupos culturales representativos fue deslucida y se perdía en el gentío que se formaba alrededor. La información turística de los pueblos no era uniforme en contenido y en formato, lo que provocaba que las personas las portaban solamente para acumularla y no articularla con los stands participantes, y por último,  la desafortunada elección de la artista del evento, la ex Kaba, que no aporta nada al propósito del evento. La presencia de Lila Downs, Susana Harp o el Grupo Mono Blanco, por citar alguno hubiera sido más pertinente. Que les costaba?  Además, muchos ni se enteraron del lema que debía acompañar esta Feria Nacional, “2016, turismo para todos: promover la accesibilidad universal.” Y que se celebraba todo esto en el marco el Día mundial del turismo.

Recordemos brevemente que el programa de Pueblos Mágicos es un programa federal que se inició en el 2001, ubicando a una treintena de espacios representativos de la cultura nacional, con una aplicación financiera de varios millones de pesos dedicados a la conservación del patrimonio arquitectónico e histórico de los sitios seleccionados. El propósito era el impulso y crecimiento de los pueblos y comunidades rurales que la OCDE establecía como prioritarios. Bajo este principio, el Gobierno Federal a través de la SECTUR convirtió esta propuesta en una estrategia para fortalecer la oferta turística del país a partir de estos centros generadores y promotores de la cultura nacional.

Mario Alberto Velázquez García, en su artículo “La formulación de las políticas públicas de turismo en México. El caso del programa federal “Pueblos Mágicos” 2001-2012” publicado en la Revista Diálogos Latinoamericanos (2013), señala que el programa involucrara a los turistas nacionales y extranjeros, a los prestadores de servicios, a los ciudadanos locales y a los gobiernos de los tres niveles e instituciones multinacionales para que su población ampliada salga beneficiada. Lo que hemos visto, al menos para tomar como referencia nuestros pueblos mágicos, es que se encuentra aislado del desarrollo económico de su población huésped. Y no logra articular al imaginario colectivo, como señala Daniel Hiernaux, sobre la idea del impulso al turismo de los lugares. Los gobiernos de los tres niveles no han sabido aun articular esta conformación de un pueblo mágico ni con los protagonistas directos, ni han hecho un sistema de participación de los involucrados para aprovechar sus recursos. Un ejemplo, en Querétaro, sus habitantes prefieren irse a los centros comerciales de la periferia que rescatar y visitar su centro histórico. El Centro histórico se dedica a los turistas y se ha expulsado a sus habitantes, y si está bien cuidado, es debido a esos recursos económicos recibidos –y no generados-, pero basta con mirar los lugares de la periferia para ver la desigualdad que lo rodea. Se debe celebrar el éxito, tanto de la Feria Nacional y de la ostentación del nombramiento de nuestros Pueblos Mágicos cuando la población huésped lo reconozca, lo revalore, se cumplan los requisitos y estos pueblos sean muestra clara de prosperidad y desarrollo. De otra forma solamente fomentaremos políticas que persigan un aspecto económico mecánico y un consumismo folclórico. Falta mucho para generar la magia.

@manuelbasaldua