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Reforma educativa en ciernes

  • Dr. Manuel Basaldúa Hernández

La educación en sigue siendo un reto y una asignatura pendiente en el camino del progreso de México. Las reformas de Peña Nieto, la educativa entre ellas, no han dejado del todo satisfechos a sus protagonistas, beneficiarios y ejecutores. Si bien la educativa sería la reforma clave, ha pasado a segundo término porque la energética ha causado gran revuelo y escándalo por sus repercusiones.  La reforma energética ha causado estragos en grandes sectores de la república, poniendo énfasis en el incremento a la gasolina, donde la población estaba esperando que una de las promesas de campaña de no incrementar su precio se cumpliera. Pues bien, lo primero que sucedió fue lo contrario. Luego entonces, las reformas han dejado muchas sospechas de su efectividad y beneficio a la población.

La reforma educativa por su parte no ha sido lo suficientemente clara en la esencia de los cambios que se llevaran a cabo. Los documentos que la sustentan y los discursos de presentación tienen mucha carga ideológica y política que educativa. Me referiré sucintamente a esa reforma, dejando pasar por alto la etiqueta que muchos le han puesto a dicha transformación; es punitiva, laboral y lleva a soluciones de trabajo poco claras.

La reforma educativa afectará a 34 millones de estudiantes, que están siendo formados por un poco más de 2 millones de profesores en las cerca de 260 mil escuelas. A decir de su titular de educación, con la reforma los estudiantes tendrán una educación integral, sus profesores serán calificados para que puedan impartir clases, y además se les mejoraran sus planteles con otras instalaciones y se les dotara de “tecnología moderna”. Se agrega un punto donde refiere que se atenderán en forma especial a estudiantes que pertenezcan a grupos vulnerables” para que, según las autoridades, se promueva la equidad entre ellos. Y agrega un punto que hasta antes no era posible: los padres de familia tienen la oportunidad de participar activamente en las decisiones de la escuela.

Como vemos, el discurso es cuidadosamente político. No ofrece muchos elementos para los especialistas de la educación y la enseñanza. Mucho menos para los docentes que son la clave de esta reforma educativa. A lo que me refiero es a la puesta en la mesa de los elementos esenciales como el modelo educativo, las estrategias de enseñanza y a las técnicas pedagógicas. Se ha detenido demasiado en aspectos que si bien revisten importancia no son sustanciales en la enseñanza. Es decir, el contexto de la aplicación ha hecho mucho ruido, y se ha dejado correr el tema, debido a que se percibe que no hay claridad en el eje de la enseñanza.

Los documentos que soportan la reforma, tienen un énfasis puesto en la meritocracia para el sector del profesorado que de estrategias pedagógicas destinadas a los estudiantes, por ejemplo se hace énfasis en la Ley General de la Educación, lo que ha causado revuelo es con la aplicación . Esas Leyes secundarias, que le dan sustento a dicha reforma no logran concretar su propósito.  Reitero, no sabemos a ciencia cierta la mínima referencia a la esencia del espíritu de la transformación de la enseñanza.

No hemos escuchado tampoco sobre el acompañamiento de otros profesionales de la educación, por ejemplo, sociólogos de la educación, de antropólogos de la enseñanza para poder afinar los objetivos de cada uno de los niveles del sistema de enseñanza. Así, la Ley General de educación, la Ley General del Servicio Profesional Docente y la Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, le han restado protagonismo a la existencia, si es que la hay, de su forma de aprendizaje y de las técnicas aplicadas en cada sesión o en cada tema.

La reforma educativa requiere de un análisis minucioso de los aspectos esenciales para la enseñanza y el aprendizaje. Pero también de la discusión de los contenidos entre los docentes. Pero vemos lejana esta posibilidad, sobre todo porque se acerca un año electoral. Nadie de los políticos le apostaría a dejar de lado tales temas sobre todo en el año electoral y preelectoral, y ponerse al análisis de las cuestiones de aprendizaje.

@manuelbasaldua