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Respira el peso previo al debate presidencial

  • Rodrigo Chávez Fierro

Después de padecer diez jornadas de depreciación continua, el peso obtuvo un ligero respiro en la sesión del jueves, tras perder el -8.81% de su valor frente al dólar convirtiendo a la moneda nacional en la divisa de peor comportamiento entre las monedas emergentes en dicho periodo. El miércoles, el peso alcanzó máximos históricos de 19.88 en su valor interbancario.

Los efectos del anuncio de la Reserva Federal de Estados Unidos de no mover sus tasas de interés en la reunión de septiembre y de aplicar una política gradualista para elevar el costo del dinero, sirvieron de empuje al peso, que pudo apreciarse un 1.21% y negociar el dólar interbancario en 19.62 unidades.

Por media semana, el billete verde rebasó la barrera psicológica de los 20 pesos por dólar en su venta al menudeo.

Cabe destacar el dato dado a conocer por el INEGI respecto a la inflación de la primera quincena de septiembre, la cual subió 0.54%, por encima de las estimaciones que se tenían de un incremento del 0.37%. Con esto, la inflación a tasa anual se colocó en 2.88%, que si bien muestra una tendencia alcista, sigue estando por debajo del objetivo del 3.0% establecido por el Banco de México.

Esto es importante señalarlo, ya que habitualmente estamos acostumbrados a identificar devaluación con inflación y crisis nacional; cuando, a pesar de acumular una devaluación del peso frente al dólar del 33.8% desde diciembre de 2014 hasta el pasado miércoles, no se ha trasladado este efecto a una subida drástica en los precios y no ha golpeado de forma devastadora al poder adquisitivo de los salarios.

En los tiempos del error de diciembre y previos, la devaluación era síntoma de una fuerte caída en la actividad económica nacional y una caída en el poder adquisitivo, convirtiendo la frase “presidente que devalúa, se devalúa” en una de las máximas del presidencialismo exacerbado.

Con una economía abierta como es actualmente la mexicana, no solamente tenemos gente perjudicada. El sector exportador de bienes y servicios se ve beneficiado, al igual que todos aquellos que reciben remesas, mismas que impactan en el consumo interno. No obstante, una depreciación excesiva del peso podrá significar un aumento en la inflación. Pero identificar el éxito o fracaso de la economía nacional al tipo de cambio, podría dejar un análisis por demás incompleto.

No obstante el escenario a futuro para el tipo de cambio no luce nada despejado. Aunado a una inminente subida en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal, tan pronto como el próximo lunes tendremos el primer debate presidencial entre Hillary Clinton y Donald Trump, donde una victoria del candidato republicano podría generar mayor presión sobre el tipo de cambio. Previo a la elección presidencial en noviembre próximo, cabe estar pendiente de la decisión que tome el Banco de México en su próxima reunión de política monetaria del 29 de septiembre, donde podremos ver un posible anuncio de subidas de tasas para intentar amortiguar el efecto de un eventual triunfo de Trump en noviembre.

Twitter: @chavezfierro

Correo electrónico: rodrigo@chavezfierro.com