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Satiricosas – ¿Carta a Donald Trump?

  • Manu Dornbierer

Es muy bueno eso de limpiar la computadora pues se encuentra unas verdaderas joyas de este modo de comunicación único que es la escritura. Lo triste es ver que aunque se trate de escritos fechados tiempo atrás, siguen vigentes en el presente por tremendos que sean. ¿La humanidad no cambia, sólo empeora?

La carta-joya describe lo que en verdad ha sucedido en este planeta en las últimas décadas. Apareció publicada en las redes sociales a principios de siglo y le fue adjudicada al gran escritor colombiano Gabriel García Márquez, quien, dicen, negó que fuera suya. Sea cual sea el autor, parece escrita para contestarle hoy a Donald Trump cuando grotescamente se queja de los malvados que han sido todos los países de la Tierra con ese bondadoso Tío Sam que cree encarnar. La carta podría abrirle los ojos a sus intocados compatriotas que lo llevaron al poder a través del arcaico sistema electoral, que por algo nunca cambió desde el siglo XVIII. Les ocultaron la verdad de la conducta de su propio país, su implacable y frecuentemente criminal imperialismo en nombre de una inexistente democracia.

Se queja y lamenta Trump de los malos y abusivos que han sido todos los países con el suyo, que sigue llamando América, usando aún el apelativo de todo el continente como si le perteneciera en exclusiva, como si no existieran en América 35 naciones soberanas, un estado libre asociado y 24 territorios independientes:

Antigua y Barbuda, Argentina, Bahamas, Barbados, Belice, Bolivia, Brasil. Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Dominica, Ecuador, El Salvador, el propio Estados Unidos, Granada, Guyana, Haití, Guatemala, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, San Vicente, Santa Lucía, Surinam, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela.

A propósito de los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001, apareció en la red el siguiente muy preciso texto para recordar a poblaciones enteras que en todo el planeta han tenido que sufrir horrores por el máximo NEGOCIO estadunidense, La Guerra:

“¿Cómo se siente? ¿Cómo se siente ver que el horror estalla en tu patio y no en el living del vecino? ¿Cómo se siente el miedo apretando tu pecho, el pánico que provocan el ruido ensordecedor, las llamas sin control, los edificios que se derrumban, ese terrible olor que se mete hasta el fondo en los pulmones, los ojos de los inocentes que caminan cubiertos de sangre y polvo?
¿Cómo se vive por un día en tu propia casa la incertidumbre de lo que va a pasar? ¿Cómo se sale del estado de shock? En estado de shock caminaban el 6 de agosto de 1945 los sobrevivientes de Hiroshima. Nada quedaba en pie en la ciudad luego que el artillero norteamericano del Enola Gay dejara caer la bomba. En pocos segundos habían muerto 80.000 hombres, mujeres y niños. Otros 250.000 morirían en los años siguientes a causa de las radiaciones. Pero ésa era una guerra lejana y ni siquiera existía la televisión.
¿Cómo se siente hoy el horror cuando las terribles imágenes de la televisión te dicen que lo ocurrido el fatídico 11 de septiembre no pasó en una tierra lejana sino en tu propia patria? Otro 11 de septiembre, pero de 28 años atrás, murió un presidente de nombre Salvador Allende resistiendo un golpe de Estado que tus gobernantes habían planeado. También fueron tiempos de horror, pero eso pasaba muy lejos de tu frontera, en una ignota republiqueta sudamericana. Las republiquetas estaban en tu patio trasero y nunca te preocupaste mucho cuando tus marines salían a sangre y fuego a imponer sus puntos de vista.
¿Sabías que entre 1824 y 1994 tu país llevó a cabo 73 invasiones a países de América Latina? Las víctimas fueron Puerto Rico, México, Nicaragua, Panamá, Haití, Colombia, Cuba, Honduras, República Dominicana, Islas Vírgenes, El Salvador, Guatemala y Granada.
Hace casi un siglo que tus gobernantes están en guerra. Desde el comienzo del siglo XX, casi no hubo una guerra en el mundo en que la gente de tu Pentágono no hubiera participado. Claro, las bombas siempre explotaron fuera de tu territorio, con excepción de Pearl Harbor cuando la aviación japonesa bombardeó la Séptima Flota en 1941. Pero siempre el horror estuvo lejos.
Cuando las Torres Gemelas se vinieron abajo en medio del polvo, cuando viste las imágenes por televisión o escuchaste los gritos porque estabas esa mañana en Manhattan, ¿pensaste por un segundo en lo que sintieron los campesinos de Vietnam durante muchos años? En Manhattan, la gente caía desde las alturas de los rascacielos como trágicas marionetas. En Vietnam, la gente daba alaridos porque el napalm seguía quemando la carne por mucho tiempo y la muerte era espantosa, tanto como las de quienes caían en un salto desesperado al vacío.
Tu aviación no dejó una fábrica en pie ni un puente sin destruir en Yugoslavia. En Iraq fueron 500.000 los muertos. Medio millón de almas se llevó la Operación Tormenta del Desierto… ¿Cuánta gente desangrada en lugares tan exóticos y lejanos como Vietnam, Iraq, Irán, Afganistán, Libia, Angola, Somalia, Congo, Nicaragua, Dominicana, Camboya, Yugoslavia, Sudán, y una lista interminable?”, preguntaba a los estadunidenses alguien que presuntamente usaba el nombre del escritor colombiano.

LO PEOR es que jamás se probó fehacientemente que las Torres Gemelas hayan sido abatidas por terroristas musulmanes. Y en tal caso los estadunidenses mismos quedarían en la dantesca lista de las víctimas de sus gobiernos.

Somos muchos los que creemos_ como el escritor francés Thierry Meyssan entre otros_ que la tragedia de las Torres Gemelas fue ideada y montada por el propio equipo de George W Bush para proporcionarle un pretexto para volver a invadir en este siglo a Iraq (2003) como su padre lo hizo en 19901-199. Estuve en Bagdad durante tres semanas entre ambas guerras y ví in situ los efectos de la primera y del consecuente bloqueo total a ese país como lo describo en mi libro “Iraq entre dos Guerras”. No tenía Saddam Hussein armas nucleares bombas escondidas, pero tenía una peor contra sus amigos, los petroleros Bush: Quería comercializas el petróleo iraquí en otras monedas, no solo en dólares para beneficio de USA.

LAS “MANIFESTACIONES” DE BULTO NO

 Hoy Trump, tan bueno, tan moral, tan nacionalista (aunque se llevó fuera sus negocios para pagar menos) basó su triunfo en el arcaico racismo de los blancos gringos más cerrados e ignorantes, y en el también arcaico sistema electoral de su país. Tiene la más baja popularidad que haya tenido un mandatario recién llegado al poder. Está siendo encuerado y combatido por su propios compatriotas a los que está dañando más que ningún otro ¿Por qué no dejarles el honor, el gusto y el derecho de ponerlo ELLOS en su lugar? Les toca. Ya es hora que los gringos le abran los ojos a los gringos.

Ellos sí tienen que seguir en las calles con manifestaciones callejeras que arruinan la vida de las ciudades como ha sucedido en tantas. NO los demás. De nada sirve que el mundo entero salga a la calle a protestar y se pare de cabeza. No es un argumento para Trump. Al contrario. Le vale gorro ese mundo y en su pensamiento primitivo y cínico puede utilizar los alzamientos ajenos para empoderarse: ¿Ya ven, compatriotas? Los aliens no quieren que yo les devuelva a ustedes sus trabajos y que yo haga a “América” grande y poderosa again, para que no se note QUE VAMOS TAN MAL.

En México, muy convincentes colegas están llamando a manifestaciones callejeras contra Trump porque dicen que en el mundo “los mexicanos somos los que menos hemos manifestado en las calles aunque seamos de los más insultados”. Ay, qué bueno. No le vamos a ofrendar al pelado de Trump más nefasto relajo interno en nuestras ciudades. Ya tenemos bastante con las nuestras y con las secuelas de la constante violencia de la Narco Guerra que Calderón tan amablemente les brindó a los Bush a costillas de México, sin duda con buen moche. Hay algo que Trump pretende desconocer en materia de drogas, la super ley capitalista que indica sin vuelta de hoja que “la demanda determina la oferta” ¡Y nos quiere mandar más soldados gringos a cuidar desde aquí a “América”?

Ahora sí ya miremos hacia dentro y vamos adaptándonos cuanto antes a cambiar nuestros hábitos, a fortalecer nuestro mercado interno y a retomar nuestro país sin gritos ni sombrerazos, con inteligencia y trabajo. Empecemos por ahorrar. No compremos NI UN SOLO PRODUCTO GRINGO más. Tú puedes mexicano. ¿Quieres con toda tu alma manifestarte contra Trump y por la justicia y la democracia mundial? Órale. Deja ya de beber Coca Cola. NI UNA MÁS. Eso sí puede tener más efecto que las marchas. México es el primer consumidor de Coca Cola en el mundo. Imagina ¿qué pasaría si ciento y pico de millones de mexicanos tienen prohibido por su honor tomar una sola Coca Cola? De paso disminuirá la diabetes y el sobrepeso en el país. Sí se puede. Por mi parte, desde 1995 habré tomado cuando mucho unas cinco coca colas, en personal protesta.

Hoy empiezo por pedirle al Club de Golf que está en la bahía de Acapulco que retire el anuncio de una enorme Coca Cola que cual vergonzoso símbolo reina sobre la avenida Costera Miguel Alemán, frente al Centro de Convenciones original y el teatro Juan Ruiz de Alarcón, sede recuperada de nuestra maravillosa Orquesta Filarmónica. Solicito que apoyen la erradicación de esa botella de agua negra el secretario federal de Turismo, Enrique de La Madrid y el secretario federal de Salud, doctor Narro.

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