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Satiricosas – De minas no quieren hablar

  • Manu Dornbierer

En letras pequeñas como en los contratos dolosos, en la prensa se pudo leer en semanas pasadas que en la renovación (o no) del TLCAN no se hablaría de MINAS.

Me temo que son pocos los mexicanos que entienden plenamente el porqué. Simplemente porque nuestras minas, ya no son tampoco “nuestras”. Las minas como es obvio contienen RECURSOS NO RENOVABLES esos que en la escuela se definen así: “Los recursos naturales no renovables existen en cantidades determinadas, no pueden aumentar con el paso del tiempo. Ejemplos de recursos naturales no renovables son el petróleo, los minerales, los metales y el gas natural. La cantidad disponible de los recursos naturales no renovables es un stock, que va disminuyendo con su uso “(Según la Constitución en el artículo 27).

Y creíamos los citados mexicanos que nuestra Constitución protegería por siempre nuestra riqueza en ese tipo de recursos. Pero no contaba la pobre con los traidores que con el poder absoluto en mano le darían la vuelta a la LEY MAGNA.

En el penúltimo año del malhadado gobierno de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), que nos empinó sin piedad dentro del neoliberalismo, se promulgó una ley matadora para México la Ley de Inversión Extranjera de 1993.

La anterior sólo permitía la inversión extranjera en un máximo de 49%, en tanto que la inversión mexicana conservaba la mínima mayoría del 51%. Aparte de haberle dado a los extranjeros en los más diversos rubros de la industria nacional (que ya prácticamente no existe como tal) la posibilidad de que posean el 100% de la mayoría de la industria común, por lo visto se pasó a la Constitución por donde le indiqué y se extendió la posibilidad de total participación extranjera al sector minero. Como buen Santa Anna que fue Salinas, hizo extensiva su leyecita a los recursos NO RENOVABLES petróleo, minas, gas.

Ha habido desde entonces protestas sin fin, pero siempre apagadas tarde o temprano. Un ejemplo de primera:

Ciencia UNAM
Publicado el 3 Mar. 2014

Riqueza minera mexicana, en manos de empresas extranjeras
María Teresa Sánchez Salazar, investigadora del Instituto de Geografía de la UNAM y titular del estudio ‘La industria minero-metalúrgica en México en el marco de las políticas neoliberales’, declaró en entrevista que desde los años 80 del siglo XX:

“… con las reformas que introdujera el gobierno federal, prácticamente la totalidad de las reservas, unidades y plantas mineras del sector paraestatal han sido privatizadas”.
El principal inconveniente, mencionó la experta, radica en que los capitales extranjeros han concentrado un gran número de minas, sobre todo las enfocadas a la extracción de metales preciosos como el oro y la plata.
La investigadora Sánchez Salazar explicó que “el problema no son las empresas; las políticas y las leyes están a su favor, pues les han puesto todo en charola de plata: pagan pocos impuestos, obtienen concesiones a precios muy bajos, por hectárea concesionada y no por valor del volumen de mineral extraído, vigentes por 50 años, y que luego podrán renovarse por otro periodo igual.

“ELLOS PUEDEN DESALOJAR POBLACIONES, PROVOCAR GRANDES PROBLEMAS AMBIENTALES Y LAS AUTORIDADES COMPETENTES NO APLICAN NINGUNA SANCIÓN”

Y declaró de plano RECURSOS DESAPROVECHADOS nada menos que a “nuestros” metales:
“Según datos recopilados por la investigadora del Instituto de Geografía, la Cámara Minera de México (Camimex) reportó que del total de proyectos de exploración, 30% es de empresas mexicanas, mientras que el 70% está en manos de capitales extranjeros, mayoritariamente canadienses.
Y la universitaria comentó que “México es el principal país receptor de inversión extranjera en Latinoamérica en el ámbito minero, y el cuarto a nivel mundial. Y lo confirma el Metals Economics Group (MEG) quien también lo ubica en el quinto lugar (desde 2006) en cuanto a las ventajas que ofrecen los países para invertir en el sector”.
Al inicio del tercer milenio, la estructura territorial de la minería mexicana es tal, que su situación por la reforma es oportunidad aprovechada por las empresas extranjeras”.

Ah, pero ¿“Nuestros” negociadores decidieron no hablar de la Minería en estos momentos?

Es muy posible que estén ellos como individuos involucrados en el tema. El otro sábado hablamos de lo que ha hecho Ildefonso Guajardo con “nuestras” Salinas con la japonesa Mitsubishi. Y por otra parte los de apellido Salinas de Gortari, como también vimos el sábado anterior tienen “invertido” un dineralazo en formidable y “nuevo” pozo petrolero a través de la compañía Sierra Oil & Gas. ¿Acaso serán nuestros funcionarios y negociadores una partida de bandidos?

 ¿ES CONVENIENTE EL NAFTA PARA MEXICO?

Nelly Herrera Sol, me pregunta en Facebook: “Manu, podrías darme tu opinión sobre si es conveniente para México el Tratado de Libre Comercio? ¿En qué nos beneficia y en qué nos perjudica?”

_ Nelly: Gracias por confiar en mi opinión, pero no es sólo mía. Te ofrezco la de uno de los más grandes pensadores modernos, Noam Chomsky, que contestó una pregunta similar a la BBC de Londres, de esta manera:

“Lo que se suele llamar libre comercio en realidad tiene muy poco que ver con libre comercio. De hecho, a veces una gran parte ni siquiera tiene que ver con comercio. Consideremos, por ejemplo, el tratado de libre comercio entre EE.UU. y México, (Tratado de Libre Comercio para América del Norte, TLCAN o NAFTA por sus siglas en inglés). Tiene toda clase de elementos altamente proteccionistas para beneficio corporativo. Incluye medidas que no tienen que ver con comercio, como las condiciones especiales de derechos de inversión.

En los tiempos de la Unión Soviética si una fábrica manufacturaba componentes de autos en Leningrado, los mandaba a Varsovia para ser montados y luego a Moscú para ser vendidos, nosotros no llamábamos a eso comercio, aunque se atravesaban fronteras. Todo se daba dentro de UNA ECONOMÍA DIRIGIDA. Y una parte sustancial del comercio entre EE.UU. y México es dentro de economías dirigidas. Así que si General Motors fabrica componentes en Indiana, los envía al norte de México para ser montados y luego venden los autos en Los Ángeles, a eso le llaman comercio en ambas direcciones, pero todo tiene lugar dentro de una economía dirigida. No tenemos cifras exactas, las corporaciones guardan secretos, pero probablemente más de la mitad de lo que se llama comercio, no es libre comercio.

Aparte de eso, una de las formas de socavar y probablemente destruir a la agricultura mexicana es inundando el mercado con exportaciones agrícolas de Estados Unidos, que sobreviven con importantes subsidios del gobierno que datan del período Reagan. Eso no es libre comercio”.

Vamos a ver qué pasa en las próximas negociaciones que por lo pronto se están enredando con las loqueras de Trump y sus problemas de comunicación con sus compatriotas. Naturalmente, ya volvió a distraer la atención, para atraerla una vez más sobre SU SUEÑO DEL MURO contra México. Más que Trump, en lo personal me preocupan “nuestros” negociadores.

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