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Satiricosas – La no intervención

  • Manu Dornbierer

“El  no intervencionismo es la doctrina en política exterior que indica la obligación de los Estados de abstenerse o intervenir, directa o indirectamente, en los asuntos internos de otro Estado con la intención de afectar su voluntad y obtener su subordinación. Se deriva de un principio del derecho internacional público, el principio de no intervención que establece la independencia de las naciones y el derecho de autodeterminación de los pueblos. Este principio de no intervención prácticamente equivale al de no injerencia en los asuntos internos de otro país”.

¿Lo sabrá Videgaray? ¿Habrá leído alguna vez la Doctrina Estrada  el Canciller,  Luis Videgaray Caso,  jefe de la política exterior de Peña? ¿Y su esposa y consejera, la ingeniera industrial, con  cereza del pastel en Administración de empresas en Harvard ,  Virginia  Gómez del Campo, prima ay, ay , ay de la grillísima senadora panista Mariana Gómez del Campo, experta en salones de belleza,  y por supuesto también prima  de la  “candidata” Margarita ABC de Calderón ?

Todas las mujeres Gómez el Campo están en campaña, pero  en el caso no dan muestra alguna de conocer  la esencia de lo que ha sido el gran desempeño de México en materia de Relaciones Exteriores  antes de que le cayera al país el chahuistle  panista, encabezado en primera instancia  por  la naca  brutal de principio de siglo que fue Marta Sahagún  de Fox  (ex Bribiesca  aunque dijo El Vaticano,  con todo  y tres hijos  verdaderos  buitres  del  poder ,  que “el matrimonio no se consumó o consumió … “ o algo por el estilo) .

De haber sido  bien informado por el clan Gómez del Campo ,  el  Canciller se hubiera visto obligado  a  explicar  a su jefe  Peña,  que al parecer su “tapado” , que México no podía ni debía meterse en los problemas de Venezuela  como todos los hoy alineados a USA-TRUMP o  en  realidad   Hillary,  autora de la decisión imperial de doblegar de nuevo a Suramérica que ya se les estaba saliendo del huacal con  su  Mercosur, con el Brasil de Lulla y de Dilma, con  la Argentina de los Kirchner,  el Uruguay del gran presidente Mojica, el Ecuador de Correa, la Bolivia de Eco Morales y naturalmente la Venezuela de Chávez y luego de Maduro.

Por  cierto  hace  un  poco  más  de  un  año , Argentina  se  rindió  ante  el FMI  con  el  presidente  Macri    y  el  resultado   de este   momento  son  más  de seis  cientos  mil  chés  manifestándose en  Buenos  Aires  contra  el  presidente  y  sus  gringos. Brasil se  tardó  un  poco  más  en  la  canallada contra  Dilma   y  ya  la  gente  tampoco  soporta  el  derechismo  cínico   ambiente.

Pero  volviendo  a  lo  nuestro,  el problema  es que México no tenía que  votar en pro o en contra de  lo que  los venezolanos  (y los  gringos que los acompañan indudablemente)   han decidido hacer  con el país suramericano. No es cuestión  de que caiga  bien o mal  el presidente Maduro   sino que la Cancillería  Mexicana  no  debe  intervenir en decisiones como la que tomó  de  apoyar  a  Capriles  y  demás robots , por  su  tradición  de “no  intervencióin”    que le redituó tanto  al país,  al grado de ponerlo en las alturas de la diplomacia y la justicia  mundiales  y  hasta le consiguió un (medio) Premio Nobel.

Que el mundo entero esté contra TRUMP, presidente de USA – o de una parte interna y muy ignorante de USA,  porque en las abiertas costas no lo soportan- es  asunto muy diferente .

Estados Unidos sí que se mete hasta la cocina en todos los países, sí que impone y descompone en las elecciones de otros países.  En  América manejó  siempre  a  los  peores  dictadores ,  pero  de  derecha  todos. Y  dado su inmenso poder tiene hoy  una influencia catastrófica sobre el planeta   entero  hasta  ponerlo en peligros  de toda clase por sus intereses.   Ah, pero eso, sí está literalmente  escandalizada la gran nación  porque los  rusos  intervinieron en sus grotescas elecciones recientes.

 LAS DOCTRINAS  MONROE Y ESTRADA

“ La Doctrina Monroe es el nombre que reciben los planes y programas políticos que inspiraron el expansionismo de los Estados Unidos de Norteamérica, tras la incorporación de importantes territorios que habían pertenecido al imperio español y en su dialéctica con las realidades imperiales entonces actuantes –Gran Bretaña, Rusia, Francia, etc. .–, sintetizados por el presidente Monroe en su intervención del 2 de diciembre de 1823 ante el Congreso norteamericano, y que se pueden resumir en tres puntos: NO a cualquier futura colonización europea en el Nuevo Mundo, abstención de los Estados Unidos en los asuntos políticos de Europa y no a la intervención de Europa en los gobiernos del hemisferio americano.” (filosofia.org)  ¡Ya todo cambió!

En  México, la Doctrina  Estrada surgió un siglo después. El 27 de septiembre de 1930. Genaro Estrada, secretario de Relaciones Exteriores del gobierno de Pascual Ortiz Rubio,   envió una carta a todos los embajadores del país obviamente en el extranjero. En ella les refirió al gran principio que sería conocido como  su Doctrina.

En ella queda  clarísimo el principio de no intervención  en que se basaría desde entonces la política exterior de México,  para contrarrestar  el enfoque de James Monroe” ,  que quiso detener a las potencias europeas para que dejaran de meterse en sus excolonias recientemente independizadas e inventó para tal efecto  el célebre chiste de “América para los Americanos”, dizque para evitar que quisieran seguir interviniendo en los países recién creados en  América, pero  resultó  otra cosa . Monroe  solo  logró  hacer creer a sus compatriotas,   hoy llamados  estadunidenses porque ni nombre le pusieron a su país,  que   “americanos” eran solo ellos y los demás habitantes del Continente,  sus “purititos gatos”, diríamos en buen mexicano.  ¡Y a explotarlos  A TODOS,   United Fruit  a la cabeza!

De  ahí viene que nos hayan  robado hasta el nombre a los AMERICANOS DE TODO EL CONTINENTE. y para que no se notara tanto,  inventaron ese otro cuento  de “Las  Américas” en plural , las tres Américas.  Y aún hubo más “discriminaciones”, hicieron lo posible por sacar a México de Norteamérica en donde está  geográficamente hablando, y  mucha gente en el mundo lo ubica en Centro  América.  No  es  desdoro,  pero  es  falsedad.

Solo  fue el primer paso. Les gustó tanto el invento que lo ampliaron al mundo y empezaron a meterse- y a abrir mercado por supuesto – en los países más lejanos y estrambóticos, con conocidos efectos,  desde  sometimiento alimentario hasta  cultural.

Debió aprovechar el señor Estrada, para cambiar  de paso el nombre  formal de nuestro país “Los Estados Unidos Mexicanos”, por el de México, como es conocido.

La Doctrina establece que ante la existencia de gobiernos extranjeros y actividades emanadas de ellos, México no se mostraría partidario de emitir juicios al respecto. Ya que esta práctica se considera denigrante, en el principio de que menoscaba la soberanía de tales estados. Además se establece que México tan sólo se limitará a mantener o retirar a sus agentes diplomáticos en otras naciones, así como aceptar o seguir aceptando, según se considere necesario, a representantes extranjeros.

Así se fundamenta, para México, un principio de no intervención en el cual este país no se considera en capacidad de juzgar, aprobar o desaprobar a otras naciones. El cumplimiento  riguroso de este principio le dio a México un prestigio internacional y un status especial dentro de la política  exterior que pocos países tuvieron.

Échele un ojo, Canciller, y platíquele a las muchachas Gómez del Campo.

manoudornbierer@gmail.com