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Sin  Plan (eta) B

  • Dr. Manuel Basaldúa Hernández

 

Si usted es de los que han expresado la frase: “el sol de antes no quemaba como ahora”, no crea que es de los nostálgicos irremediables. Simplemente describe una realidad que nos está amenazando; las radiaciones del sol y sus rayos ultravioleta que ahora son más directos y agresivos a nuestro medio, y desde luego que a nuestro cuerpo. Esto, debido a la afectación de la capa de ozono que hemos provocado con la consecuencia de que se modifique la forma en que recibimos la luz solar.

Los avances tecnológicos que han alcanzado la sociedad mundial, desde la revolución industrial hasta esta fase de la hiperconexión digital, nos ha traído una serie de modificaciones no solamente en lo social y en lo económico, sino también en lo ambiental. Desafortunadamente, en estas  fases con cierto carácter positivo descansa sobre; los altos costos de las grandes compañías internacionales; las blandengues leyes de los países huéspedes, -generalmente situados en el tercer mundo- o también las necias posturas de las potencias mundiales a no reconocer el impacto ambiental, así como también a enormes cantidades de habitantes de la tierra- que no están conscientes de su huella ecológica.

La ciencia que nos da luz sobre los grandes avances tecnológicos, también ha sido usada para acciones que muchas veces no son las más adecuadas para el equilibrio ecológico, y ha ocasionado un desmesurado gasto ambiental ante las demandas de más recursos para alimentar y proporcionar indicadores de calidad de vida a la mayoría de los habitantes de nuestro planeta.

No obstante, la ciencia sigue siendo el camino adecuado para buscar y proporcionar alternativas para nuestra vida común y el sostenimiento masivo de los pueblos contemporáneos que habitamos la tierra.

De forma lamentable, en México, la ciencia pasa por los filtros de la política y de los políticos que nunca han entendido la trascendencia de sus decisiones sobre los presupuestos y el impulso y la divulgación de la ciencia. Aunque tal carencia de criterio no es exclusivo de nuestro país, y tal parece que en todo mundo los políticos hacen más daño al planeta por sus malas decisiones que por el  desgaste unilineal.

El balance sobre la condición del planeta Tierra nos deja cantidades escalofriantes por el daño irremediable al que lo estamos exponiendo. De tal suerte que debemos ponernos en acción porque este es el único planeta que nos pertenece, o bien dicho de otra forma, nos pertenecemos a este planeta. Y si lo dañamos demasiado pronto requeriremos de una alternativa. Pero hasta ahí nos podemos quedar, debido a que no contamos con un Planeta B, que pueda ser utilizado inmediatamente después de que este planeta este al borde del colapso.

Les recordamos a los políticos y a los ciudadanos en general que debemos administrar adecuadamente y de manera racional los recursos que tenemos, mermados y gastados, pero siguen siendo una buena alternativa.

Y por eso hay que destacar la movilización mundial que se llevó a cabo hace un par de días, cuando se celebró “el día de la tierra”, y que sirvió de marco para reivindicar el trabajo científico que realizan varios profesionales en estas ramas.

En esta actividad, científicos marcharon en las principales ciudades del mundo para llamar la atención sobre el status del financiamiento de los gobiernos. Pero también a que los Gobiernos de sus respectivos países, otorguen más recursos económicos para poder mantener en pie a nuestra civilización.  Aunque aquí en nuestra entidad no hubo marchas directas abiertas, si nos encontramos con una buena noticia y una buena acción; el Conacyt pondrá en marcha un Centro Interdisciplinarios de Estudios Metropolitanos.

Con esta acción Querétaro retoma su liderazgo en el país, de ser la entidad que más centros de investigación se concentran en un punto específico.  Y ahora con este Centro MET que operara a más tardar en un año nuestra entidad puede aportar datos y propuestas sobre el manejo de las ciudades y desde luego del medio ambiente. Por lo pronto, debemos de cultivar el cuidado de nuestro medio ambiente y la sana convivencia. Reiteramos, no tenemos un planeta B, para acudir a él en el momento en que colapse.

@manuelbasaldua