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Siria: armas químicas y líneas rojas

  • Rodrigo Chávez Fierro

@chavezfierro

Siete años, diez millones de desplazados, trescientos mil muertos, es el saldo de lo que ha dejado el conflicto armado en Siria que ya dura más que la II Guerra Mundial y no se ven visos de poder encontrar una pronta solución.

Lo que empezó como una protesta pacífica en el marco de la llamada Primavera Árabe, se ha traducido en una de las muestras sobre cómo la humanidad sigue prefiriendo priorizar sus intereses geopolíticos sobre la dignidad de las personas.

No es la primera vez que el régimen de Damasco usa armas químicas en contra de su población. En 2013, el gobierno de Al Assad terminó con la visa de más mil personas en Guta. Previo a ello, el entonces presidente Barack Obama había indicado que en caso que el ejercicio sirio utilizara armas químicas ameritaría una respuesta militar por parte de Washington. Obama trazó una línea roja que Al Assad no tuvo reparo en traspasar. A pesar de ello, la administración Obama decidió emplear la vía diplomática y no la militar en contra del gobierno sirio obligándole a entregar la mayoría de su arsenal químico. Medida que luce hoy como insuficiente.

Años después vemos cómo se ha vuelto a cruzar dicha línea roja, pero ahora con nuevo inquilino en la Casa Blanca. No obstante, hay que recordar que durante la campaña presidencial, Donald Trump se oponía a una intervención armada por parte de Estados Unidos en Siria. Sin embargo después de los atroces ataques de la semana pasada, se ha visto obligado a modificar su postura al respecto, abandonar el aislacionismo que pregonaba y mandar una respuesta clara al régimen de Damasco.

El envío de más de cincuenta misiles tomahawk que destruyeron parte de la base aérea siria donde presuntamente salieron los aviones responsables del bombardeo es una muestra que Washington no va a tolerar este tipo de agresiones. También se trata de un mensaje para Rusia, que arma y financia a Damasco, que no pueden pasar ciertos límites sin esperar una reacción por parte de Estados Unidos.

Tras el ataque con armas químicas y la respuesta de Washington cambia la postura que la administración Trump tenía sobre Al Assad. Ahora ya no es visto como un mal necesario en la lucha contra del Estado Islámico, sino como un dictador asesino que ha llevado por primera vez a que Estados Unidos lo ataque directamente.

A pesar que Trump tuvo que modificar su postura respecto al conflicto en Siria rompiendo su esencia aislacionista, representando una apuesta riesgosa y haciéndole entrar al complejo Medio Oriente, ha logrado el respaldo tanto de la OTAN, el Consejo Europeo, países como Alemania, Canadá o Francia y de senadores críticos con la actual administración como John McCain. En poco más de 80 días en el cargo, el magnate neoyorkino nunca había logrado tantos apoyos.

A Trump también le viene bien para demostrar que no está plenamente aliado con el presidente de Rusia Vladimir Putin y muestra que, por muy paradójico que parezca, a Trump le resulta más fácil bombardear un lejano país que aprobar una reforma al sistema de salud estadounidense.

La respuesta de Washington fue calculada. Se dio aviso previo a Moscú del bombardeo. Si bien es cierto Rusia protestará por dicho ataque; lo cierto es que los rusos son los primeros interesados en que Siria no lleve a cabo más ataques químicos; de lo contrario se vería complicada la ayuda diplomática y militar que presta al régimen de Damasco.

Y mientras tanto, los mercados tranquilos.

Correo electrónico: rodrigo@chavezfierro.com

Miembro del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi)