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Sistema Nacional de Honestidad (SNH)

  • Dr. Manuel Basaldúa Hernández

La Fiscalía Anticorrupción se ha convertido en un homenaje involuntario de “Layín”, el Presidente Municipal nayarita que solo “roba poquito”.  Aceptar en México este tipo de Fiscalía Anticorrupción significa que toleramos hasta donde se pueda la corrupción. Es decir, no hay un sistema anticorrupción, sino una corrupción sistemática. Principalmente en la clase política, y específicamente en los gobernantes en turno.  Salvo que se demuestre lo contrario, o como dicen los cínicos gobernantes que desvían fondos, “que les muestren pruebas”.

Por eso, siguiendo el juego del humor involuntario, yo propongo que todos los ciudadanos seamos los representantes de una Fiscalía de Honestidad como alternativa a la Fiscalía Anticorrupción  Primero hay que crear esta instancia, o al menos darle una formalidad de reconocimiento social, no importa que sea un organismo simbólico. E inmediatamente después a elegirse entre los ciudadanos y que tome posesión

Y es que si seguimos con la inercia de la maraña burocrática, corremos el riesgo de empantanarnos con la simulación, el descaro de la impunidad, y una gran impotencia ciudadana para elegir al Fiscal Anticorrupción.  Otro riesgo que corremos es que nos contagiemos mas de esta falta de honestidad sistemática.

Veamos algunos ejemplos; no respetar la luz roja de los semáforos. Muchos conductores de nuestras principales ciudades transitan sin respetar los colores de luces en los semáforos. En ese mismo campo, muchos conductores se estacionan en los lugares donde claramente hay un disco de no estacionarse, o peor aún, se estacionan en los lugares confinados para los ciudadanos de capacidades diferentes.  Hay una cantidad inusitada de gasolineras que no dan las cantidades exactas cometiendo un fraude a los consumidores. Causa pena que muchos establecimientos anuncien que en los lugares que ellos indican se sirvan “litros de a litros” como si eso fuera gracioso o valiente decirlo.  Los robos hormiga en las grandes tiendas de conveniencia son ya una cosa incorporada a los movimientos económicos de esas tiendas. Hasta en el fut-bol aparece la corrupción: muchos jugadores intentan engañar al árbitro sobre jugadas inexistentes, o engañan para influir en el marcador final. Si pasamos a otro plano más complejo, nos encontramos con los “chupaductos”, este fenómeno de robo de combustible a la mayor entidad de control y distribución de gasolina y derivados del petróleo de nuestro país. Un ciudadano común y corriente no puede realizar solo esa tarea. Se requiere de autorización o mucha información, así como una red muy amplia para la venta del producto sin que las autoridades se percaten de ello. Finalmente, referiremos a la simulación que desde el propio estado y el gobierno actual lleva a cabo, cuando en los actos de corrupción gubernamental, se atrapan a decenas de funcionarios menores por su participación en los desvíos de recursos, de tal forma que se encarcela o se les inhabilita para ocupar un cargo en el gobierno, en cambio a los responsables de los grandes robos del erario de las entidades o de las instituciones no hay una acción de la justicia en forma rápida y eficaz.

La ciudadanía no sabe ya a quien elegir en este nuevo sistema democrático. Porque se plantea un gobernador o un presidente municipal con muchas promesas, y no se sabe si al término de su mandato se vaya a dar a la fuga o concluya en la cárcel. Muy pocos se irán a su casa a convivir con sus hijos, porque es difícil mantenerse honestos y dignos.

Es una verdadera vergüenza que estemos tan ocupados con ese planteamiento de la Fiscalía Anticorrupción y que hasta el momento no se tenga la certeza de quien ocupara el cargo, y que esa asignación cause mucho revuelo en los partidos, en la cámara de diputados así como en muchos políticos. Aceptan combatir la corrupción, esperando que no se den cuenta de los engaños que se apliquen. Frente al mundo seguimos siendo una cultura donde el robo, el asalto y la corrupción son parte de la moneda corriente que tenemos. ¿Quién la puede erradicar?

La honestidad y los principios son los que deben cimentar nuestra participación en esa fiscalía, y de ahí fomentar la honestidad para hacerla todo un sistema de comportamiento ejemplar.

@manuelbasaldua