imagotipo

Sólo para villamelones

  • Manuel Naredo

El parlamento balear acaba de promulgar una nueva ley; una de esas leyes por las que tanto pujan los antitaurinos, y algunos políticos españoles –y mexicanos también- con el propósito de ir menguando la fuerza de la Fiesta de los Toros.

Se trata de un ordenamiento jurídico que, si no fuera un caso dramático, movería a la risa. Pero es totalmente cierto y demoledor.

La nueva ley reglamenta los espectáculos taurinos en aquella comunidad autonómica del Mediterráneo, y de paso prohíbe también la participación de animales en espectáculos públicos.

Algunas de las perlas legales de esta nueva norma, impulsada por los partidos políticos Podemos y el tradicional PSOE, son éstas:

Sólo podrán participar en el espectáculo tres toros. No cuatro, ni dos, sino tres.

La lidia no podrá se ser más larga de diez minutos por toro. Así que rapidito y cooperando, pues el espectáculo deberá durar sólo media hora, con los intermedios necesarios.

Los únicos utensilios que podrán utilizarse son capotes y muletas. Por supuesto, nada de banderillas, ni picas, ni mucho menos, estoques.

No se autorizarán jamás corridas de rejones. ¿Por qué? No lo sé, supongo que para que no haya dos animales sufriendo en el ruedo.

Se debe alertar al público, a través de los medios de difusión, que se trata de un espectáculo que puede herir la sensibilidad de los espectadores. Así como ahora se ponen letreros e imágenes terribles en las cajetillas de cigarros, y como si ver pasar un toro detrás de un capote o una muleta fuera a herir alguna sensibilidad.

No podrán asistir menores de dieciocho años. Como si los niños fueran a traumarse con el espectáculo incruento.

Queda prohibido el maltrato físico y psíquico de los animales. Así, con esas temerarias palabras.

Pensé que lo había visto todo. Y no, siempre habrá algo más de qué sorprenderse en esta loca carrera en contra de la tauromaquia que, como queda de manifiesto, puede llegar fácilmente al absurdo.