imagotipo

Sólo para villamelones

  • Manuel Naredo

Muchas han sido las rivalidades que han surgido en las plazas de toros; tantas que ocuparíamos varias páginas en blanco en tan sólo referirlas, desde épocas distantes hasta años muy cercanos a estos que hoy vivimos. Y por desgracia, también podríamos reseñar abundantemente esas prácticas entre toreros que impiden, generalmente a los más débiles, sumarse a carteles o acceder a los principales escenarios taurinos del mundo, simplemente porque alguna figura no los quiere en el mismo festejo. De esto último, ejemplos, incluso actuales, tenemos para dar y regalar.

Pero el caso que nos ocupa, la rivalidad que ha estado marcado nuestro tiempo, mucho más que la de Hermoso de Mendoza con Ventura, es la de Enrique Ponce y José Tomás, que justo hoy, con la desaseada exclusión del primero del cartel en el que se recaudarán fondos para los damnificados por los recientes sismos, adquiere una actualidad e importancia manifiestas.

Tras los trágicos acontecimientos del pasado mes de septiembre, fue precisamente el diestro de Chiva quien alzó primero la voz para decir que quería torear gratuitamente en la Plaza México con ese altruista propósito; se dice incluso que habló con el arquitecto Sordo Madaleno, uno de los empresarios del coloso de Insurgentes, y con Joselito Adame, para preparar lo que podría ser un mano a mano en la Monumental, y hasta se puso una fecha tentativa: la del diez de diciembre.

Pero apenas la semana anterior, cuando recién la empresa de la México había dado a conocer la lista de los toreros contratados para su temporada 2017-2018, empezó a circular en España el rumor que no tardaría mucho en confirmarse: José Tomás reaparecería, tras el actual de su reticentes alejamientos de los cosos taurinos, precisamente en la plaza mexicana más importante y con idénticos fines benéficos. Primero la fecha: 12 de diciembre, y algunos nombres concretos: Los Adame y Pablo Hermoso, como primicia de pasillo; luego el resto: ocho toros de diferentes ganaderías y la presencia en el cartel de Manzanares, del Payo, del Juli y Flores. Ponce, una vez más, había sido desplazado.

Y digo una vez más, porque no ha sido la única. La más reciente y polémica fue apenas el año anterior, en Valladolid, a donde asistiría el valenciano a dos compromisos, uno de los cuales, significativo como el que más, era su participación en el homenaje al desaparecido Víctor Barrio. Tomás se subió al cartel y solicitó a la empresa, del señor Antonio Matilla, el desplazamiento de Ponce. El maestro valenciano habría afirmado por ello: “No voy a Valladolid por un capricho de José Tomás”.

La pregunta que casi todos los aficionados nos hacemos es la misma: ¿Por qué el de Galapagar tiene por el de Chiva tal aversión?   ¿Qué hay realmente detrás de este desencuentro, aparentemente irreconciliable?

La última vez que Ponce y Tomás partieron plaza juntos fue el 21 de junio del 2007, durante la Feria de Hogueras en Alicante, luego de haberlo hecho muchísimas tardes antes, incluida aquella de Salamanca, en el 2000, cuando al madrileño se le fue un toro vivo y el valenciano salió por la puerta grande con dos orejas en los bolsillos. Ese mismo año en que alternaron por última vez, Tomás declararía en nuestro país algo así como que Ponce entendía el toreo como algo en lo que hay que arriesgar lo menos posible.

Cuando en el 2009 Simón Casas, entonces empresario de Nimes, anunció para el 16 de septiembre un mano a mano entre ambos en el histórico coso francés, parecía que las cosas se iban finalmente a dirimir donde debía ser: en el ruedo de una plaza. Pero el festejo, con toda la expectación a cuestas, acabó por derrumbarse antes de llegar su fecha.

Lo anunciado hace unos días para la Plaza México viene a reafirmar lo que todos ya suponíamos: No veremos más a Ponce y a Tomás juntos en un cartel.  No se captarán más fotografías de ambos en la puerta de cuadrillas, o en el callejón, de cualquier coso taurino, ni mucho menos una estrechándose las manos ataviados de futbolistas, como en aquella ocasión en que, también por una causa altruista, Ponce se vistió de madridista y Tomás de colchonero y fueron eje de ataque de sus respectivos equipos en un derbi inolvidable cuando fenecía el año de 1998.

La duda seguirá incólume. ¿Qué hay detrás del profundo distanciamiento entre Enrique Ponce y José Tomás?