imagotipo

Sólo para villamelones

  • Manuel Naredo

La de Navidad es la corrida de toros más emblemática de cuántas puedan organizarse en territorio queretano. La de más añeja tradición y la más socorrida por los aficionados taurinos, y no taurinos, de estos lares.

Ya desde la Plaza de Toros Colón, ubicada en las inmediaciones de la Alameda Hidalgo y desaparecida cuando el siglo veinte apenas había cruzado su ecuador, la corrida de Navidad congregaba a la ciudad entera, o casi. Quizá por ella sobre todo es que cuajó la feliz idea de construir un nuevo coso taurino, luego de que en 1962 los toros tuvieran que ser vistos en plena calle, ahí junto a la parroquia de Santiago, en la ensanchada intersección de Próspero C. Vega y 16 de Septiembre.

Don Nicolás González Jáuregui, hombre acostumbrado a las grandes empresas y a aventuras de construcción inusitadas, se echó a cuestas ese proyecto, y lo concluyó apenas en un año, para que en 1963 las corridas de toros volvieran a tener una sede queretana, confortable y más que digna: la Santa María de Querétaro.

Desde entonces, como digo, la corrida de Navidad se ha hecho una de las más evidentes costumbres de los queretanos y se convierte, cada veinticinco de diciembre, más que en un festejo taurino, en un escaparate social donde convergen las distintas capas de la queretanidad.

Y es por ello, y por las particularidades de la fecha, una corrida siempre distinta. A ella asisten sí, los aficionados de siempre, seguidores de toreros y apasionados de la Fiesta, pero también muchos otros que tienen ese compromiso anotado con tinta indeleble de su calendario social.

Así lo que ocurre en el ruedo de la Santa María los veinticinco de diciembre puede ser juzgado de muy diversas maneras, y las mayorías, con el aderezo provocador de las fiestas decembrinas, producen triunfos y broncas que, en otras circunstancias, seguramente no se darían.

Se llegó a decir, en algún momento, que los carteles para este tradicional festejo no tenían necesariamente que estar bien rematados, porque los espectadores llenarían los tendidos con cualquier nombre que se anunciara en la publicidad; es más, que habría miles de personas que se presentarían en la taquilla sin enterarse siquiera de los lidiadores, y menos aún de la ganadería proveedora de los toros a lidiarse esa tarde.

Pero ese dicho popular se ha roto un tanto en anteriores emisiones. Acaso por el costo del boleto, el festejo más esperado y popular del año no registró llenos absolutos.

Este año, como todos, también habrá corrida de Navidad. El próximo veinticinco de diciembre, los empresarios de la Santa María han anunciado la despedida en esta plaza de Eulalio López, Zotoluco, quien alternará con Alejandro Talavante y con un torero de la tierra: Octavio García “El Payo”. Antecediéndoles un rejoneador para abrir el festejo: el potosino Jorge Hernández Gárate. El ganado, en el que pocos se fijan, será de Campo Real.

La tradición pues sigue viva y aunque no sabemos aún si la plaza se llenará para la ocasión, lo que puede darse por seguro es que será una corrida especial, diferente y queretanísima, como suelen ser los festejos en esta fecha desde hace ya tantos años.