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Sólo para Villamelones

  • Manuel Naredo

La Plaza de Toros México ha cambiado de empresarios. Miguel Alemán y Rafael Herrerías concluyeron su largo periodo administrativo para dar paso a Alberto Bailleres y Javier Sordo Madaleno, quien con la dirección taurina de Mario Zulaica dieron inicio a una nueva etapa en el coso taurino más grande del mundo.

La mano de los nuevos administradores se vio de inmediato al anunciar la forma en la que asumen una temporada novilleril con la prisa de los tiempos a cuestas, organizando novilladas sin y con picadores, motivando la competencia y procurando festejos de triunfadores.

También en lo físico se esmeraron en hacer notar las diferencias: pintaron las barreras, acondicionaron los corrales, quitaron los techos de los burladeros de contrabarrera, y le pusieron nueva arena, rojiza y proveniente de Amealco, al ruedo.

Y no sólo eso, sino que adicionalmente y de manera muy evidente, pusieron énfasis en algo que había venido causando molestia y hasta indignación entre los aficionados taurinos del país: la presencia de las reses a lidiarse. Al menos pusieron la marca en el primero de los festejos novilleriles, con un encierro bien presentado de la ganadería de Los García.

El primer festejo, apenas celebrado el domingo anterior, fue sin picadores, y los bureles de Los García fueron lidiados por cuatro jovencísimos novilleros, dos mexicanos y dos españoles: Juan Pedro Llaguno, Miguel Aguilar, Juan García “Calerito” y Francisco de Manuel.

El primero de ellos, de rancia dinastía taurina, apenas se bajó del avión, pues está pasando un año en Sevilla, para dejar huella no sólo de sus finas maneras, sino también de su ángel para con el respetable. El queretano cayó con el pie derecho en la México y fue ovacionado, luego de su desempeño cubriendo los tres tercios. El otro mexicano, Aguilar, también de familia de toreros y proveniente de Aguascalientes, se alzó con el triunfo al cortar una oreja. Ambos repitieron con un segundo enemigo, de acuerdo a las reglas propuestas por la empresa.

Fue interesante y esperanzador el primer festejo de la llamada “temporada chica” en el embudo de Insurgentes. Los próximos domingos partirán plaza jóvenes diestros mexicanos, españoles y sudamericanos, en festejos sin picadores primero, y con caballos después, acicateada la pugna, apostando por los nuevos valores.

Buen inicio, sin duda, de una nueva administración que tendrá muy pronto que mostrar las papeletas de los que será la temporada grande, en donde la materia prima del toro tendrá, necesariamente, que ser reivindicada.