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Tierra Adentro

  • Víctor M. Sánchez Bandala

Al aparecer la presente columna, la peregrinación 127 de hombres y la 57 de mujeres  a Píe de Querétaro al Tepeyac  estará cursando su tercera parte de camino aproximadamente, luego de haber inicio en la bella sierra gorda queretana desde Neblinas de Guadalupe, Landa de Matamoros, Querétaro, esta vez con el acompañamiento del Nuncio Apostólico en México,  Franco Coppola.

La histórica presencia del Nuncio Apostólico en la región serrana, sobre todo en uno de los actos de fe de mayor empoderamiento católico  en nuestra entidad, sin lugar a duda no deja de verse como un testimonial  para observar de cerca el trabajo pastoral de nuestro Obispo de la Diócesis de Querétaro, don Faustino Armendáriz.

En este contexto, por ejemplo suele ocurrir que al hablar de los representantes pontificios, como es el caso de don ,  Franco Coppola. no se tenga suficientemente en cuenta lo complejo  de su quehacer. Con frecuencia, las opiniones se quedan en lo que concierne a su actividad ante los gobiernos, sin reparar que tienen otros cometidos.

Una de sus misiones básicas es ser heraldos de la palabra y la cercanía del Sumo Pontífice, haciendo presente en todo el orbe su paterna solicitud, estrechando también los vínculos entre el Obispo de Roma, Sucesor de san Pedro, y las Iglesias particulares peregrinas en el mundo, sin olvidar la tarea, cada vez más urgente y decisiva, del diálogo ecuménico.

En este contexto, la otra cara de la medalla es más dolorosa. Se trata de poner de relieve cuanto es contrario a la vida, de hacer que desaparezcan esos flagelos que azotan a la humanidad, como la pobreza, el narcotráfico, el terrorismo, la extorsión, la inseguridad ciudadana o cualquier otra clase de violencia, hoy tan resaltados en nuestra entidad.

En estos ámbitos, se sabe las intervenciones de la Santa Sede han sido y son copiosas y claras. Se pretende verter luz sobre lacras que hieren lo más profundo de la condición humana, ante las que no se puede callar.

Ello sin descuidar que  podríamos sumar el maltrato que la mujer sufre en muchas facetas; no ignoro tampoco los padecimientos de tantos niños o el abandono que asola a muchos ancianos. Son bastantes las regiones del mundo con carencias sanitarias enormes, en donde la miseria, el desempleo, el hambre o el analfabetismo también hacen estragos, como sucede en Querétaro, por ejemplo.

Nunca será demasiado todo lo que se haga para que la vida de los seres humanos crezca serena e integralmente, en hogares donde familias fundadas sobre el matrimonio entre un varón y una mujer la custodien, eduquen rectamente y le abran perspectivas luminosas de futuro. Si todas estas raíces se descuidan, si se tildan de vetustas o no se alimentan vigorosamente, el hombre y su armónica convivencia perderán su real consistencia.

Hoy por hoy, la significativa presencia del Nuncio Apostólico en la peregrinación a Píe de Querétaro al Tepeyac, es un emblemático momento para que la diplomacia pastoral haga su trabajo de re encaminamiento ante la necesidad de reclama la situación.

A través de facebook, el nuncio apostólico en México, Mons. Franco Coppola, compartió un mensaje a la 103 Asamblea de la Conferencia del Episcopado Mexicano dirigido a jerarquía y laicos. Poco a poco, dice el arzobispo, ha ido conociendo la realidad mexicana, sus desafíos y problemas, exaltando la profunda fe y devoción del pueblo a la Virgen morena del Tepeyac: “Es de suyo gratamente sorprendente para mí, mirar cómo la imagen de “La Guadalupana” está presente en los templos y capillas, en medallas y hasta en pulseras, en las casas, calles y negocios, en las oficinas y talleres, en las fábricas y negocios… ¡Su imagen está por todas partes!”.