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Tierra Adentro

  • Víctor M. Sánchez Bandala

La simulación y falta de compromiso de las autoridades federales obliga a la revisión de su vigencia y responsabilidad en materia de medio ambiente, al menos en la Sierra Gorda queretana.

Aprovechando la existencia de implacables plagas forestales, ciertamente rudas y agresivas al medio ambiente, campesinos y vividores, sobre todo han ido derribando millones de metros cúbicos de madera, de pino sobre todo, bajo la oscura y callada negligencia de las dependencias del sector.

Para nadie resulta desconocido el grotesco y burdo paisaje de deforestación y muerte de amplias áreas de bosque a consecuencia de la irracional tala de árboles, presuntamente afectados por plagas, como el gusano descortezador, por citas un solo ejemplo.

Pero no sólo eso, las dependencias del sector, dígase CONAFOR y/o SEMARNAT, han incluso avalado y hasta patrocinado el uso de agresivos tóxicos químicos para, supuestamente “controlar y abatir” plagas, afectando, sin mejorar en lo más mínimo la situación de millones de seres vivos endémicos  de la zona norte del estado.

La voz del Grupo Ecológico Serra Gorda, IAPN, sin lugar a duda se ha hecho escuchar, sin embargo la situación no se modifica.

En este contexto, la reciente aprobación de un Programa de Manejo Forestal para el ejido  de la Soledad de Zaragoza, colindante con la Reserva de la Biosfera Sierra Gorda que avala la tala de árboles por 10 años, lo que representaría el derribamiento de al menos tres mil hectáreas de bosque templado y de niebla en buen estado de conservación, significa un grave retroceso que se debe atender.

Tomando en cuenta que los bosques de niebla de México cubren al menos el 1 por ciento del territorio, pero que hospeda al menos el 12 por ciento de la flora total del país de los cuales cerca del 30 por ciento son endémicos, según especialistas, el tema reclama la intervención de una política más sensata y congruente con el cambio climático, por ejemplo.

Ante este hecho se ha solicitado la revocación del citado Programa de Manejo Forestal, con objeto de evitar el irremediable impacto negativo a las poblaciones y hábitat, así como a  las reservas hidráulicas del norte del estado, colindantes con nuestra Sierra Gorda queretana.

En este sentido, es vital y prioritario eliminar prácticas que ponen en evidencia una burda explotación de los bosques, ya que más allá de lograr un beneficio general para los campesinos, es evidente el daño al ecosistema prioritario.