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Tierra Adentro  — “Educo en la verdad y en el honor”

  • Víctor M. Sánchez Bandala

Luego de dos periodos de encabezar la  administración al frente de la Universidad Autónoma de Querétaro,  el Dr. Gilberto Herrera Ruiz y tras concluir el ciclo de informes de actividades por parte de los  directores de las 13 Facultades y de la Escuela de Bachilleres se prepara para entregar el máximo cargo universitario en enero del 2018.

Herrera Ruiz como rector no egresado de nuestra “Alma Mater”, (como se sabe es egresado del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de  Monterrey ITESM)  desde la campaña para renovar la conducción de ella, sin lugar a duda tuvo  que encarar no sólo añejas  inercias de los antiguos cacicazgos de la máxima casa de estudios de la entidad, sino también “la mano negra” del más de un interesado en meter su cuchara en la vida académica de la UAQ.

A unos meses de terminar su segundo periodo como rector, el compromiso hecho por él ante la  comunidad universitaria, está más que demostrado, con sus asegunes, pero claramente y en muchos casos superado en algunos temas y áreas de la vida universitaria.

Son evidentes el  avance y prestigio logrado en los últimos años por la UAQ (si desconocer el trabajo y esfuerzo de otros rectores) tanto en lo académico, como en la investigación, así como en su ampliación física e infraestructura, incluso pese a recortes y retención de recursos tanto de la Federación  como del estado.

Incluso, por encima de la discreta o disimulada intentona de intromisión de un sector del gobierno del estado, según se ha mencionado en diversos medios de comunicación, la rectoría no ha aflojado su discurso y actitud para que se cumplan y atiendan ciertos compromisos- como el comedor universitario, por ejemplo-  hechos ante la base estudiantil y académica.

En este contexto de reclamos por compromisos no atendidos es donde se centra precisamente el posible desgaste de esta administración universitaria, sumada desde luego a los desagradables descubrimientos recientes de irregularidades en la platilla de docentes, sobre todo a nivel medio superior.

Queda claro pues, que con  Gilberto Herrera Ruíz la Universidad Autónoma de Querétaro ha registrado sus mejores años de existencia, transparencia y desarrollo no sólo en el plano académico sino también en su obra de infraestructura como se puede constatar en sus Campus Universitarios de san Juan del Río, Cadereyta de Montes, Jalpan de Serra y sobre todo con el Centro  de Investigación de Concá, Arroyo Seco, sin dejar de contar los compromisos de apertura de Landa de Matamoros, Peñamiller y Pinal de Amoles, entre otras.

Resulta por demás inocultable, que se han evidenciado fallas, errores y omisiones en la conducción de la máxima casa de estudios, como es la relación con una parte de los trabajadores sindicalizados o con la contratación de algunos prestadores de servicios, pero al final de la historia el rector no egresado de la UAQ, seguramente será  recordado más por sus logros y aciertos que por sus fallas, desvíos o pifias, más humanas que de meditada maldad.

Ahora habrá que esperar que no arribe a la rectoría gente a fin o a modo a los viejos cacicazgos partidistas  o del poder político en turno, ese poder que hasta el momento se ha negado de una u otra forma,  con diversas justificaciones a cumplir lo pactado con la UAQ en detrimento de los 30 mil estudiantes de nuestra “Alma Mater”.