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Tradición y cultura un reducto por proteger

  • Víctor M. Sánchez Bandala

La llamada globalización (mercantilismo a ultranza) y el “malinchismo vergonzante” de muchos de nosotros pone en riesgo el valor e importancia de la tradición y cultura nativa, sobre todo a propósito del desinterés de quienes podrían, a través de su jerarquía o Poder político y económico coadyuvar al rescate, protección y difusión de la cultura y tradición.

Con la realización del XXII Festival de las Huastecas, celebrada en Jalpan de Serra, Qro., por mencionar un sólo  y singular ejemplo se deja un sólido testimonio de la grandeza, sabiduría, arte, historia e identidad de muchos pueblos, localidades y grupos indígenas de nuestra patria.

Con la participación de seis regiones de igual número de estados del país, el Festival de las Huastecas abre el hermoso horizonte de la riqueza de nuestros pueblos, su  gente, su añosa tradición y cultura.

Sin lugar a duda la realización de eventos de este tipo, reclamas el apoyo y/o acompañamiento de instituciones y gobiernos, así como de la misma comunidad, como quedó evidenciado claramente en esta ocasión.

Aunque para el XXII Festival de las Huastecas se contó con el firme apoyo financiero y logístico de los gobiernos de Puebla, Hidalgo, San Luis Potosí, Tamaulipas, Veracruz y Querétaro, es evidente, a los ojos de investigadores e involucrados en el quehacer cultural el grave y penoso descuido y olvido hacia este tema.

Incluso, pese al innegable apoyo de instituciones y sobre todo del  gobierno municipal Jalpense, fue notoria la insistencia de la clase política queretana sobre todo que puso en evidencia su negado interés por la tradición y la cultura nativa.

En este contexto, resulta lamentable la falta de interés de quienes gobiernan o nos “representan” para cuidar, proteger, rescatar, promover y difundir la historia, el folclor, la cultura y tradición de un pueblo rico y sabio como el nuestro.

Así pues, queda claro que  tradición y cultura  están fuera de la agenda del circulo de poder. Somos el pueblo los únicos involucrados y comprometidos, porque de los políticos sólo se les puede esperar su declarada sonrisa “compra votos”.

Pero peor aún, también cabe reconocer que gran parte de la comunidad en general,  por el motivo que se quieras ver es ajeno al rescate de nuestra raíces, a su tradición y cultura. Triste realidad.