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Trump: “buy American and hire American”

  • Rodrigo Chávez Fierro

@chavezfierro

Estas dos simples reglas que Donald Trump adelantó en su discurso inaugural el pasado viernes podrán redefinir las reglas del libre mercado que por décadas Estados Unidos fue un gran impulsor. El proteccionismo económico del ya presidente de los Estados Unidos ha enarbolado desde su campaña, pretende que sea sinónimo de seguridad y fortalecimiento.

La nueva administración ha informado sobre su retiro como parte del Acuerdo de Asociación Transpacífica o TPP así como la necesidad de modificar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. El TLCAN, que ha estado vigente por más de dos décadas, se ha convertido en una prioridad su renegociación para los funcionarios entrantes.

El otro gran tema comercial se centra en China. Trump ha acusado al gigante asiático de manipular su moneda y que impondrá aranceles a los productos chinos, lo que se podría traducir en el inicio de una guerra comercial.

La relación con China también trae consigo su componente de política exterior. Estados Unidos lleva cuatro décadas reconociendo la política de “Una sola China” respecto a negar el reconocimiento de Taiwán como Estado independiente. Trump también ha declarado la necesidad que tanto Corea del Sur como Japón desarrollen armas nucleares como parte de sus sistemas de defensa.

En otro tema complejo de política exterior, el nuevo inquilino de la Casa Blanca ha señalado que el acuerdo con Irán, con lo que se buscaba limitar que el país obtenga armas nucleares a cambio de levantar las sanciones económicas, deberá ser desmantelado o reestructurado.

Por lo que ve a la Organización del Tratado del Atlántico Norte, Trump la ha calificado como “obsoleta” criticando a sus miembros europeos por realizar menores gastos en defensa. La propia Unión Europea y la Canciller Ángela Merkel también han sido señalados por Trump, etiquetando a la UE como un “vehículo para Alemania”; mientras que adelantó la posibilidad de una relación más estrecha con el presidente ruso Vladimir Putin.

Donald J. Trump llega a la Casa Blanca con el índice de aceptación más bajo de la historia de acuerdo con Gallup, con un 51% de la población que le desaprueba frente a un 44% que le apoya. Sin embargo este rechazo no genera ninguna inquietud en el presidente. El índice de confianza del consumidor no se encontraba tan elevado desde 2001. La mayoría de los estadunidenses considera que la economía el país podrá prosperar bajo las promesas de recortes fiscales y desregulación. Un sentimiento similar se observa en Wall Street.

El 45to presidente de los Estados Unidos tiene una gran libertad para adoptar medidas sobre comercio exterior, inmigración y regulación ambiental que no tiene que pasar por el Congreso. Sin embargo, en el aspecto fiscal sí deberá convencer al legislativo en el que, a pesar de contar con mayorías en ambas cámaras, persiste una tradición de residencia al Ejecutivo. Se verá si el Congreso estadounidense se constituirá como un verdadero contrapeso.

Inician cuatro años de la era Trump, que al ritmo de lo escandaloso de su administración podrá arecer mucho tiempo. Ya es tarde para intentar frenar su llegada al frente de la primera potencia del mundo. Donald Trump es presidente y el mundo asumirá las consecuencias.

Correo electrónico: rodrigo@chavezfierro.com

Miembro del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi)