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Un Grito diferente

  • Raúl Iturralde

La tradición marca que este 15 de septiembre debemos festejar el inicio del movimiento que derivó en la Independencia de nuestro país, recordando el llamado que hizo Miguel Hidalgo a los pobladores de Dolores, Guanajuato, en 1810. En México, los hechos históricos terminan en anécdotas y tradiciones, y el Grito de Independencia es una tradición que se celebra año con año en todos los rincones del país; sólo que este año arribamos a esta fecha en circunstancias especialmente difíciles.

Un asunto que debería llamar poderosamente nuestra atención como ciudadanos es el proceso que se lleva a cabo para aprobar el presupuesto federal para el 2017. Como ustedes saben, el gasto público tiene una gran influencia en el comportamiento de la economía nacional y que, irremediablemente, impacta en la economía familiar y personal.

Para 2017 el Ejecutivo propone un presupuesto que presenta rasgos interesantes. Es un presupuesto de 4.8 billones de pesos y muestra un recorte en el gasto público de 240 mil millones de pesos. El gobierno federal pretende recaudar 2.7 billones de pesos, espera reducir la deuda pública en 0.3 puntos porcentuales para ubicarla en el 50.2% del PIB; se plantea producir 1,925 millones de barriles diarios, por primera vez en 25 años esta plataforma de producción será menor a los dos millones de barriles diarios.

Las instrucciones del Presidente Peña al renacido secretario de Hacienda, José Antonio Meade, fueron en el sentido de que el esfuerzo lo debe hacer el gobierno y no los mexicanos, una vez más, esas instrucciones quedaron en simple retórica, pues aunque no habrá nuevos impuestos, se prevé un incremento considerable en la recaudación principalmente a través del ISR, y seremos los ciudadanos cautivos los que tendremos que pagar los desatinos del Gobierno Federal.

Por el lado de los recortes, las cosas no están mejor. Las disminuciones presupuestales van del 10.6% a Educación, 10.8% a Salud y 6.8% a Desarrollo Social,  queda claro que los mexicanos recibiremos menos de los programas públicos; caso contrario es el Poder Judicial que gozará de incremento del 14.8% y, en consecuencia, seguirán recibiendo los sueldazos y privilegios, mientras que los señores legisladores (los de los moches), recibirán  incremento del 3%. La pregunta ciudadana es: ¿por qué no a la inversa?, ¿por qué no incrementar en educación y reducir los privilegios de diputados y senadores?

De los partidos políticos será mejor ahorrarnos el comentario, ya que son ellos a través de sus diputados quienes reparten el pastel, y Usted ya se sabe la conseja popular: el que parte y comparte, siempre se queda con la mayor parte.

Como ven el presupuesto 2017 si es motivo para dar el grito, pero de “basta” de esta clase política que se comporta con un cinismo desmedido. No es posible que un proceso técnico económico como lo es el presupuesto, se convierta en un espacio de negociación política, en un espacio en el que se preocupan más por conservar sus canonjías que en proyectar el desarrollo sustentable del país.

Y tal vez también vendría bien hacer un pequeño cambio al coro de nuestro Himno nacional y debamos entonarnos diciéndoles a los políticos: “Mexicanos al grito de…FUERA”.   Es un buen tiempo para que la ciudadanía se exprese.