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Viajeras de Ítaca – Ada D’Aloja

  • Elizabeth Mejía

Cuando vamos a una tienda y nos probamos una prenda, a veces descubrimos que nos sobra tela en brazos o piernas, o bien, usamos una silla incómoda o muy alta pensamos: “A quien se le ocurrió diseñar esto”. Pues resulta que una de las disciplinas encargada de estos diseños es la Antropología Física en el área de Ergonomía, para ello realizan las tablas de medidas de una población, y mientras más gente tengan en su muestra ellos podrán establecer cuál es la estatura promedio de los mexicanos y el largo de brazos y piernas, lo que sirve para el diseño de ropa, y muebles, entre otras cosas. De esta forma observamos que la Antropología Física puede estudiar esqueletos, en su especialidad de Osteología, o bien poblaciones actuales en áreas como crecimiento y desarrollo.

Remontándonos al origen de esta disciplina en México, los primeros hasta los años 30 del siglo XX es que la Antropología Física da un gran cambio, y ello se debe a connotados especialistas; de ellos recordamos a la doctora Ada D’Aloja. Ella nació en Bolonia, Italia en 1900, su padre fue militar, por ello era disciplinada y tenaz. Su madre le inculcó el interés por la ciencia y por estudiar una carrera universitaria, lo que fue poco común en aquella época. Así se inscribe en la Universidad de Roma, donde obtiene su primer doctorado en química en 1928 y un segundo doctorado en 1932, ahora en Geografía. A lo largo de sus estudios conoció a Guseppe Sergi que despertó su interés en la antropología; tiempo después conoce a Corrado Gini, presidente de la Asociación de Estudios de Problemas de la Población y convencen a la doctora D’Aloja para venir a México. Así, fue de los profesores fundadores del departamento de Antropología en la Escuela Nacional de Biología del Instituto Politécnico Nacional, que en 1942 se convirtió en la carrera de Antropología Física de la Escuela Nacional de Antropología e Historia.

Lamentablemente la Segunda Guerra Mundial obligó a su renuncia ya que conservó su nacionalidad y reanudó su trabajo en 1944, lo que duró hasta 1962. Fue de las primeras personas en impartir la cátedra de genérica humana entre 1951 y 1962.

Dentro de la UNAM en la Facultad de Ciencias Políticas impartió diversas cátedras desde 1953. Como investigadora trabajó desde mineros en Oaxaca en 1945, hasta el Valle del Mezquital en Hidalgo, trabajo de campo que desarrolló a sus 88 años desde el Instituto de Investigaciones Antropológicas desde 1977 y hasta su muerte en 2004. Por todo esto obtuvo reconocimiento tanto en la UNAM, como el haber sido miembro del Sistema de Investigación Nacional.