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Viajeras de Ítaca – Adiós a la Capilla Sixtina en Querétaro

  • Susana Pagano

En tres diferentes ocasiones tuve la oportunidad de visitar esta exposición hecha a imagen y semejanza. Y en las tres me conmovió. También me inspiró para estudiar más de cerca la obra de Miguel Ángel y a visitar en vivo la capilla original. Esta exposición estuvo en la ciudad de Querétaro del 3 de abril al 3 de junio. Por lo que aquí nos despedimos de ella.

Esta réplica es, en verdad, exacta a su homónima en tamaño, dimensiones e imágenes. Para su consecución intervinieron más de 100 mexicanos, entre los que se cuenta con ebanistas, fotógrafos, arquitectos, escenógrafos, herreros y escultores. La reproducción es una estructura tridimensional de 510 metros cuadrados de base, mide 22 metros de alto, 67 de largo y 28 de ancho.

El Vaticano, tan celoso siempre de sus tesoros, sus secretos y sus misterios,  autorizó por primera vez en la historia la reproducción de uno de sus más valiosos tesoros para que deambulara por diferentes partes del mundo, con la finalidad de brindarle a la gente la oportunidad de conocer este patrimonio de la humanidad.

Y aún existe gente que se da el lujo de criticar. Porque “está muy fake”, porque “se ve cómo se mueven ‘las lonas’ con el viento”, porque “sólo te dejan verla 10 minutos, ni tiempo te dan de apreciar nada”.

Bueno, ¿y qué esperaban?, ¿los muros originales?, ¿al mismísimo Miguel Ángel? Justifican sus comentarios porque han estado en la capilla original. Yo también he estado ahí. A mí me tocó ver la mitad de la bóveda después de restaurada y la otra mitad aún sin restaurar. ¿Y? Eso no nos da derecho a, de un lengüetazo, tirar por tierra el esfuerzo de tanta gente por traernos un cachito de Miguel Ángel. Que por fuera parece hecha de cartón. Pues sí, si estamos hablando de una estructura itinerante, sería muy difícil trasladarla si estuviera hecha de ladrillos y cemento. Que las lonas se mueven con el viento, volvemos a lo mismo: son lonas o tela o el material que sea. ¡Es evidente que no podrían estar hechas de yeso! Y sí, sólo puedes verla unos cuantos minutos. Les tengo noticias señores, en el Vaticano no la ves por más tiempo y ahí, ni explicación te dan de nada… a menos que pagues por ello. Porque ahí viene otro de los temas, ¡fue completamente gratis! ¿Y todavía se dan el lujo de criticar? ¡Ni siquiera pagaron por verla!

Sin embargo, en su mayoría, los comentarios de conocidos y amigos fueron muy positivos. A la gente, en general, le gustó mucho y se sintió conmovida al igual que yo. Por un momento, aunque sea pequeño, te sientes transportado a ese lugar en el Vaticano que, visto desde aquí, se antoja muy lejos. Considero que si este proyecto inspiró, al menos a unas cuantas personas, a trascender fronteras y conocer el original; a adentrarse en el mundo de las artes y conocer más del tema; entonces, el esfuerzo de esos mexicanos y de la institución encargada del proyecto, habrá valido la pena. Creo que éste ha sido un trabajo muy encomiable para traernos un pedacito de Roma y yo, particularmente, no puedo más que decir: Gracias, infinitas gracias.

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