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Viajeras de Ítaca – Arqueología Forense: Tras las huellas del Che

  • Elizabeth Mejía

Cuando hablamos de arqueología solo se piensa que se trabaja la época prehispánica, pero es un hecho que la arqueología es un grupo de métodos y técnicas que se aprenden en una licenciatura, y que nos permiten aplicarlas desde épocas tan remotas como los restos de hominidos, antes de ser humanos (Homo sapiens), hasta hoy. De hecho, a partir de las guerras y guerrillas modernas surgieron nuevas especialidades como la Arqueología Forense que, apoyada por médicos, ha apoyado a grupos argentinos, cubanos y guatemaltecos, para desenterrar restos de fosas comunes, identificar a las personas ahí depositadas y regresarlos a sus familiares. Pero de todos estos casos, uno de los más notables ocurre en la ciudad de Jesús y Montes Claros de los Caballeros del Vallegrande. Este lugar en Bolivia fue fundado hace más de 405 años.

La historia oficial dice que a este lugar se trasladan presos varios guerrilleros en 1967, mismos que son ejecutados, y ante la posibilidad de que uno de ellos sea Ernesto el Che Guevara se le cortan las manos y se llevan a Argentina para tomar huellas, mientras que los restos fueron cremados…, o eso se dijo, a su padre que trató de reclamar sus restos y al mundo por más de 20 años, hasta que, alrededor de 1995 un militar boliviano rompió el pacto de silencio y le confesó a Jon Lee Anderson que el cuerpo de Guevara estaba enterrado en la vieja pista de aviación de Vallegrande. Como no fue muy preciso se excavaron cerca de 200 fosas entre finales de 1995 y mediados de 1997. En un lugar cercano, una construcción parecida a la de una capilla y un “museo” donde se exhibenn réplicas de objetos del guerrillero y se llena el 8 de octubre de cada año para hacer el recorrido el Che Guevara.

El 28 de junio de 1997, cerca al cementerio de Vallegrande, una máquina excavadora del equipo cubano localizó una osamenta, después el antropólogo Héctor Soto, localiza una camisola verde, se da señal de alerta porque suponían que hubiera una bomba, y así excavaron los restos de Ernesto Guevara sin manos manos, junto con otros siete guerrilleros casi 30 años después de su muerte. Los restos se trasladaron a Cuba y el 17 de octubre se colocaron en el Mausoleo del Che Guevara en Santa Clara, Cuba.

Todo esto ocurrió hace 20 años, que se recuperaron sus restos, ya que el 8 de octubre se cumplieron 50 años de muerte del guerrillero. De esta forma, el trabajo de arqueóloga contemporánea o arqueología forense obtiene un caso de gran notoriedad.

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