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Viajeras de Ítaca — ¿Arte o farsa?

  • Mariana Figueroa Márquez

¿Esto es arte o es una tomada de pelo? A menudo me hago esta pregunta cuando visito un museo, sobre todo si es de arte contemporáneo. Y es que cada vez más encontramos “obras” que parecen carecer propósito, como si fueran simples ocurrencias a las que se coloca en pedestales.

Este año, Antonio García Villarán, artista e investigador español, realizó una dura crítica a ARCO, una de las ferias internacionales de arte más renombradas del mundo, a la que llama la antiferia, no solo porque se rige por un interés netamente económico sino porque el arte presentado es de dudosa calidad.

Para mostrar su punto, García Villarán nos muestra a dos artistas que son considerados como de vanguardia por los coleccionistas españoles: Wilfredo Prieto y José Dávila.

Prieto cuenta con una obra llamada “The walk”, que consiste en una carretilla con tierra y una planta encima. El creador es calificado como “minimalista perverso” por la coleccionista Jimena Blázquez Abascal, directora de la Fundación NMAC Montenmedio de Arte Contemporáneo, en Cádiz.

Por otra parte, García Villarán menciona al artista mexicano José Dávila, quien realiza sus “obras” con cajas de cartón recicladas, de lubricantes, refrescos, cerveza o jabón, desechos que se acomodan en el recinto museístico y adquieren ipso facto el título de obra de arte.

En México tenemos el caso de Zona Maco, una feria de arte que nació en Monterrey en el 2002 con el nombre de Muestra 001: Feria de Arte Contemporáneo. El evento surgió con la idea de retomar el espíritu de la extinta ExpoArte de Guadalajara y en ella participaron entonces 30 galerías, 10 instituciones y 12 revistas de arte.

Años después, la expo se mudó a la Ciudad de México y cambió de nombre hasta convertirse en lo que hoy conocemos como Zona Maco. Este año el evento se hará del 20 al 24 de septiembre y cuenta con otros escaparates asociados como la Feria Internacional de Fotografía y el Salón del Anticuario.

Al recorrer Zona Maco el año pasado, la sensación es la misma que aquella de la que habla el crítico español García Villarán: ¿una columna de cemento con libros empotrados es arte?

Quizá a quienes nos gusta la creación plástica nos falta mayor visión para ver más allá de lo evidente, para apreciar la grandeza en obras como aquella polémica instalación de la artista Tracy Emin titulada “Mi cama”, que era ni más ni menos que la propia cama de la artista, sin tender y llena de basura, condones usados y ropa interior sucia.

O quizá, como dice la crítica mexicana Avelina Lésper, el arte contemporáneo, (no todo, pero sí al menos una buena parte de él) es un fraude, carece de valores estéticos y se sustenta en irrealidades.

marianafm@gmail.com