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Viajeras de Ítaca – Chupicuaro: cultura original del Bajío

  • Elizabeth Mejía

Lo que conocemos como “el Bajío”, es una región geográfica, histórica y cultural que forma parte del Centro y Occidente de México, se encuentra al norte del Río Lerma y abarca los terrenos no montañosos de Jalisco y los estados de Aguascalientes, Guanajuato y Querétaro. Le llamamos así por ser terrenos planos rodeados por montañas bajas, de menos de 2,000 metros sobre el nivel del mar. Esta categoría, que hoy conocemos por su carácter agrícola, en épocas prehispánicas fue sede de culturas muy antiguas.

Sabemos que hace unos 1,500 años antes de Cristo, ya existían pequeñas aldeas sedentarias que ya manejaban con gran destreza la cerámica decorada, los textiles, el tejido y eran agrícolas. Para fabricar sus herramientas usaban varios tipos de piedra, desde obsidiana, que se localiza cerca de Ezequiel Montes y que permite herramientas pequeñas, hasta rocas rojas, llamadas riolita, y otras fueron de basalto. Sus casas, fueron de varas o “Bajareque”, cubiertas de lodo con techo de paja, por ello después de desocuparse se deterioraron rápido y el avance urbano, o aplanar el terreno para sembrar las destruyó totalmente.

La cultura Chupicuaro se conoció a partir de los años cincuenta, cuando estaba por construirse la Presa Solís en Guanajuato y mandaron al arqueólogo Román Piña Chan, quien hizo un rescate de información y bautizó a los sitios con el nombre de Chupicuaro, por un pueblo cercano a la presa.

Gracias a ese trabajo contamos con una amplia base de datos que nos permite la comparación sistemática con otras áreas de Mesoamérica respecto a esas aldeas que luego fueron cubiertas por el agua de la presa.

El sitio mejor conocido del Occidente en este periodo es Chupícuaro, Guanajuato, situado en la cuenca sur-oriental del Río Lerma. La gente de Chupícuaro construyó pocas estructuras elaboradas, vivió entre los años 1,000 al 100 antes de Cristo, construyeron simples casas de bajareque con piso de tierra, sin embargo, lograron vasijas muy elaboradas y bellas. Esto fue su perdición, ya que desde que se conocieron por los rescates, los saqueadores o “moneros” se han dedicado a buscar las vasijas, sin importar que eso destruyera a los sitios.

Lamentablemente ningún sitio se conservó y se habilitó para su visita, de modo que solo tenemos la información de hace 50 años. Sabemos que esta cultura se relacionó con la gente del norte de la Ciudad de México, como Tlatilco; con Teotihuacán y con Cuicuilco, al sur de la Ciudad de México. Afortunadamente unos equipos de arqueólogos franceses hoy trabajan lo poco que queda de la Cultura Chupicuaro en Guanajuato.

En Querétaro, sabemos que la cultura Chupicuaro se localizó en los Valles de San Juan del Río y de Querétaro, esto lo sabemos por algunos tiestos recolectados y por las piezas que los saqueadores nos han mostrado. El único sitio conocido se localizaba en el pueblo de San Juan del Río y el maestro Enrique Nalda lo reporta en los años setenta, lamentablemente la escuela “Rafael Ayala Echavarri” se construye encima y destruye el sitio.

Afortunadamente se realizó un rescate de información arqueológica em 2005 cuando hicieron canchas y auditorios, esto nos permitió destapar, registrar unas 4 casas, varios entierros y vasijas, pero después las cubrieron con cemento ya que era más importante la infraestructura escolar, y aunque en fechas recientes la escuela se ha remodelado y ha hecho más infraestructura a ninguna autoridad de interesa el rescate de información prehispánica de las primeras culturas queretanas. Nos interesa tu opinión y puedes enviarla al correo toluquilla2000@yahoo.com.mx