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Viajeras de Ítaca – Daños al patrimonio histórico cultural

  • Paulina Latapí

Si bien abundan los ejemplos históricos sobre pérdidas irreparables (destrucción de bienes culturales por guerras, descuido, ignorancia, negligencia, entre otras causas); hoy en día la velocidad a la que transcurren los hechos, ha  traído como consecuencia una pérdida más acelerada de referentes culturales. La concepción mercantilista de la vida que hoy predomina pretende desvalorizar la cultura. A través del análisis y valoración de los testimonios que el ser humano ha dejado a lo largo de la historia, es cómo es posible adquirir la cultura con todo su caudal de conocimientos que pueden traducirse a una vida práctica personal y social más plenamente humana.

Si a nivel personal no podemos tomar decisiones sobre nuestro futuro, sino desde nuestras experiencias y haberes pasados, de manera semejante no podemos plantear soluciones para el presente y futuro colectivos si no analizamos lo valioso que tenemos como humanidad para reconstruir, sobre esto, un presente y futuro más dignos.

El mundo que privilegia lo desechable (se desechan objetos, casonas, calles, y lo que es peor personas, ideas y principios por adquirir otros más útiles o funcionales) hace que el aprecio de lo valioso sea echado a un lado. Así, por ejemplo, el conservar costumbres que fomentan la convivencia como lo es el compartir alimentos significativos para la familia o comunidad, acompañándolos de una suculenta conversación, se desecha por adquirir el hábito de ver la televisión o de estar consultando incesantemente el celular al tiempo que se come una pizza. Con estas conductas que se adoptan sin reparar en el daño cultural que ocasionan, lo que debemos plantearnos –además de su afectación inmediata- es si no estamos cambiando solamente hábitos prácticos sino, también, aquellos hábitos mentales por los cuales priorizamos nuestras actividades personales sin considerar el sentido que tienen para la comunidad.

Ahora bien, detrás de toda pérdida cultural subyace la pérdida de la memoria histórica que trastoca todos los ámbitos. Políticos, ciudadanos y ciudadanas comunes, profesionistas de diferentes áreas,  en fin, muchas personas con escasa o nula memoria histórica, con frecuencia toman decisiones improvisadas y poco sustentadas. El Dr. Joan Pagés, catedrático de la Universidad  Autónoma de Barcelona e investigador sobre la didáctica de las ciencias sociales, retoma al historiador francés, representante de la Escuela Nueva,  Pierre Nora, y asienta una frase que en lo personal me invita a relacionarla con lo que hoy se vive en muchos espacios de Querétaro: “el patrimonio es el anclaje de la memoria”. Prosigue Pagés abundando sobre el patrimonio y la memoria: “por eso se considera que su pérdida es irreparable para el individuo, para la comunidad y también para la humanidad en general”.

Por lo anterior es fundamental que no minimicemos lo importante que es manifestar nuestra opinión sustentada ante amenazas o francos daños al patrimonio histórico cultural, que no seamos cómplices en una matanza de la memoria que nuestros nietos podrían, con justa razón, reprocharnos.

platapik@prodigy.net.mx